Notas

Construyendo una vida después del conflicto

11 de abril de 2017

Foto: IFAD / David Paqui

Rénilde Buhembe, madre de tres hijos (dos niñas y un niño), vive en la villa de Rwingiri, en la provincia de Gitega en el centro de Burundi. Ella enviudó a los 18 y cuando en 1993 estalló la Guerra civil. Tomó bajo su cuidado a tres niños más que habían perdido a sus padres en el conflicto, para alimentar a seis y a sí misma, Rénilde trabajó en granjas locales, ganando 700 Francos Burundianos (BIF) (40 centavos de usd) al día.

En 1995, los rebeldes ocuparon su pueblo y ya no podía encontrar trabajo. Sin comida ni dinero ella huyó, llevándose a los niños, pues temía que los rebeldes los obligaran a convertirse en niños soldados. Viajaron a otro pueblo donde fueron llevados por un sacerdote italiano que la gente local llamó “Buyengero”. El padre Buyengero los recibió en su parroquia y les ofreció comida a cambio de trabajo. Rénilde tuvo que hacerse cargo del jardín y limpiar las habitaciones. Los dos hijos mayores la ayudaron con el trabajo: su hija, de 13 años, y uno de los niños que había adoptado, que tenía 12 años.

Dos años después, Rénilde escuchó que los rebeldes habían abandonado su pueblo y decidió regresar. De vuelta en el pueblo, encontró su casa completamente destruida. Los rebeldes habían quitado el techo, la puerta y las ventanas de madera para quemar como combustible.

Aunque estaba en casa, Rénilde todavía no podía costear una comida al día, así que hizo fila para conseguir comida de organizaciones humanitarias que trabajan en la comunidad. Ella dividió la comida que recibió en dos partes, para comer una mitad y vender la otra. “Con el ahorro, empecé un pequeño negocio. Yo solía comprar una pequeña cantidad de café y plátanos y los vendía en la aldea pues quería enviar a mis hijos a la escuela “, dijo.

A principios de 2007, Rénilde escuchó sobre el Proyecto de Apoyo a la Rehabilitación del Sector Ganadero (PARSE), financiado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA). El sector ganadero había sufrido graves daños durante los 12 años de guerra civil y se estaba recuperando lentamente, a pesar de la alta demanda de productos de origen animal.

PARSE fue diseñado para apoyar a 100,000 familias, en particular, los hogares encabezados por mujeres, jóvenes desempleados y repatriados con tierras o ganado muy limitados, o sin ningún tipo de activos. Su objetivo era ayudarles a mejorar la productividad ganadera y la comercialización. Rénilde como una repatriada vulnerable y una mujer con la responsabilidad de seis niños, fue seleccionada para participar en el proyecto y recibió dos cerdos para criar. Y poco a poco, se multiplicaron.

“Con los ingresos de los cerdos, empecé a alimentar a los niños y a enviarlos a la escuela. Yo no lo podía creer. También compré un pequeño pedazo de tierra. Para mí, PARSE fue un milagro “, dijo.

En 2010, la vida de Rénilde cambió más dramáticamente cuando fue seleccionada para participar en un nuevo proyecto apoyado por el FIDA, el Proyecto de Apoyo a la Intensificación y Valorización Agrícola (PAIVA-B). El proyecto fue diseñado para apoyar el desarrollo post-conflicto y está contribuyendo a la lucha contra la pobreza entre los grupos más vulnerables del país. El proyecto trabaja con más de 100.000 hogares, en particular los pequeños agricultores y los repatriados, ayudándo a desarrollar su capacidad física y técnica para incrementar la productividad, mejorar la nutrición y aumentar los ingresos.

En 2011, Rénilde calificó para los beneficios de PAIVA-B. Recibió una novilla embarazada que en dos meses tuvo un becerro. Poco después, Rénilde comenzó a vender leche. Ella también continuó cultivando su tierra y vendiendo sus cosechas y vegetales. La seguridad alimentaria de su hogar mejoró y ella ahorró suficiente dinero para comprar otras cinco vacas y aumentar su negocio lechero.

A través de PAIVA-B, Rénilde recibió capacitación en administración lechera, nuevas técnicas agrícolas, liderazgo, planificación familiar, derechos de las mujeres y manejo de la tierra. Asistió a viajes de estudio organizados por el proyecto. “Estas oportunidades me han abierto la mente y han transformado mi vida”, dijo.

Hoy, Rénilde emplea a tres hombres de tiempo completo y a seis mujeres dos días a la semana para mantener su negocio lechero. En su granja, donde cultiva maíz y otros cultivos, incluyendo verduras, emplea a 140 trabajadores durante dos temporadas de cultivo.

También está compartiendo lo aprendido del proyecto formando a las mujeres de su comunidad en diversos temas, como ahorro, planificación familiar, higiene, nuevas técnicas de plantación y cómo organizarse en grupos de auto ayuda. Ella es la primera mujer que ha sido elegida Presidenta de la Cooperativa Lechera Bugendana de la Provincia de Gitega. Ahora, es una líder respetada.

Gracias a los dos proyectos apoyados por el FIDA, Rénilde pudo enviar a sus seis hijos a la escuela y darles tres comidas al día. De hecho, Rénilde ahora gana lo suficiente para pagar las colegiaturas de la universidad de dos de los niños, que ascienden a BIF 1 millón (600 usd), más alojamiento. Uno de los chicos que adoptó ya está casado. Ella pagó la boda e incluso construyó una casa para él y le dio un pedazo de tierra para que trabajara como granjero.

Hoy en día, cuando las mujeres pobres de la comunidad necesitan leche para sus hijos, Rénilde se las da gratuitamente. “Siempre recuerdo cuando era muy pobre. Lo que hoy tengo me ha sido dado por Dios, a través de PARSE y PAIVA, gracias al FIDA. Las personas pobres de mi comunidad, particularmente las mujeres, siempre tendrán leche gratis de mí “, dijo.

“Cuando era pobre, mi sueño era tener una vaca y formar parte de una asociación de mujeres. Hoy tengo muchas vacas. No sólo soy miembro de una asociación, soy la Presidenta de una cooperativa en mi comunidad “, dijo Rénilde.

 

Fuente: https://www.ifad.org/stories/tags/burundi/40913925
Traducción: Laura M. Osorio A. y José Antonio Rodríguez Jamaica