Comunicado oficial

El Alto Comisionado en México escucha historias de esperanza y desesperación de los refugiados centroamericanos y pide un mayor apoyo para la respuesta a su situación Durante una visita de cuatro días a México, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, visitó un programa innovador para la integración local de las personas refugiadas y se reunió con refugiados y solicitantes de asilo en ciudades del norte y del sur del país, de los cuales pudo escuchar de primera mano acerca de la violencia, los abusos y la persecución perpetrados por pandillas criminales, que los obligaron a huir de sus países.

2 de octubre de 2019

Foto: ACNUR/Gabo Morales El Alto Comisionado de las Naciones Unidas Filippo Grandi saluda a los residentes de la Casa del Migrante, durante su visita en Saltillo, México.

 El Alto Comisionado Grandi comenzó su visita a México el pasado viernes 27 de septiembre en el estado de Coahuila, en el noreste del país, donde visitó una fábrica, en la ciudad de Saltillo, que emplea a unas 70 personas refugiadas, sobre un total de 1.500 trabajadores. Los refugiados que trabajan allí fueron reubicados desde el sur del país por medio de un mecanismo colaborativo que les ayuda a integrarse y contribuir a la economía local, en el cual participan las autoridades a nivel nacional, estatal y local, la empresa privada, la sociedad civil y ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados. El Alto Comisionado se sintió alentado al conocer sobre sus experiencias a su llegada, la acogida que recibieron de la comunidad local y el avance en su proceso de integración en la sociedad mexicana. 

“Este programa innovador es una situación en la que todos salen ganando”, afirmó Grandi. “Ayuda a cubrir la escasez de mano de obra en algunas regiones, mientras les brinda a los refugiados y a sus familias acceso al empleo, la educación y la vivienda y, sobre todo, a la seguridad y la dignidad. Es un excelente modelo que podría ser replicado, no sólo en todo México, sino en otras partes del mundo”.

 Gracias a este programa, y al apoyo de las autoridades locales, más de 3.000 personas refugiadas fueron reubicadas a cuatro estados de México tan solo este año. En promedio, más de cien refugiados son reubicados a ciudades del centro y norte de México cada semana.

 De ser un país de tránsito para las personas que esperan llegar a los Estados Unidos, México se ha convertido cada vez más en un país de destino para refugiados y migrantes de América Latina y otros lugares. Las solicitudes de asilo en México aumentaron de unas 2.100 en 2014 a más de 48.000 en los primeros ocho meses de este año.

 “México se enfrenta a crecientes desafíos y preocupaciones a raíz de los cambios de políticas en los Estados Unidos, que llevaron a un aumento significativo en el número de personas que deciden solicitar asilo en México, ejerciendo presión adicional sobre un sistema de asilo que ya está sobrecargado”, explicó Grandi. “Las preocupaciones en este sentido son particularmente agudas a lo largo de la frontera norte de México”.

 El Alto Comisionado también visitó el estado de Chiapas, en el sur del país, que alberga a casi el 70% de las personas que solicitan asilo en México.

 “Las personas que conocí estaban física y emocionalmente afectadas, asustadas y necesitadas de ayuda”, comentó el Alto Comisionado después de reunirse con personas refugiadas y solicitantes de asilo en la ciudad de Tapachula, en Chiapas. “Estoy agradecido por los esfuerzos de México para protegerlas y ayudarlas, particularmente en un momento en que México se encuentra bajo la creciente presión de flujos mixtos cada vez más complejos de personas refugiadas y migrantes”.

 La Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) ha hecho avances para agilizar el proceso de asilo, pero las personas todavía tienen que esperar meses antes de poder obtener los documentos necesarios para tener acceso al mercado laboral, y a menudo también a los servicios sociales.

 “ACNUR está comprometido a fortalecer la capacidad de asilo y los sistemas de recepción para apoyar la respuesta de México al desafío de proteger y ayudar a un número creciente de solicitantes de asilo y refugiados”, declaró Grandi. “Este apoyo también requiere un compromiso más robusto por parte del Gobierno de México para incrementar los recursos asignados a la COMAR en el presupuesto nacional, para que puedan responder con mayor eficacia”.

 ACNUR está brindando un amplio apoyo a la COMAR, a través de la apertura de nuevas oficinas en Monterrey, Tijuana y Palenque, y la contratación de más de 110 personas para apoyar el registro y la tramitación de los casos. Durante su visita en Tapachula, el Alto Comisionado inauguró dos nuevos centros de registro gestionados por la COMAR y por el socio de ACNUR, RET.

 En la frontera sur, el Alto Comisionado pudo conocer de primera mano algunos de los desafíos enfrentados por las autoridades migratorias mexicanas. Mientras reconoció el derecho soberano de México a controlar sus fronteras, el Alto Comisionado observó con preocupación la falta de salvaguardias sistemáticas y de protocolos adecuados para la detección de casos y procesamiento de las solicitudes de asilo en la frontera. También expresó preocupación por la detención automática de los solicitantes de asilo en la frontera, incluyendo a familias con niños y niñas.

 “Me gustaría ver en la frontera un protocolo de detección de casos que al menos permita el acceso automático a la COMAR para las personas vulnerables que solicitan asilo, como primer paso”, declaró Grandi. “También quiero destacar la colaboración con las autoridades para posibilitar alternativas a la detención que permitan el traslado de los solicitantes de asilo en albergues apoyados por ACNUR, y me gustaría que se le diera seguimiento a estas alternativas”.

 En Tapachula, el Alto Comisionado también se ocupó de la situación de personas procedentes de algunos países de África, así como de haitianos y cubanos, muchos de los cuales no desean solicitar la condición de refugiado en México. Para las personas que no se encuentren en necesidad de protección internacional, se deben encontrar soluciones de acuerdo con el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular.

 En Tapachula, Saltillo y Ciudad de México, el Alto Comisionado visitó albergues para solicitantes de asilo y migrantes vulnerables, administrados por organizaciones de la sociedad civil y eclesiales. Estas organizaciones desempeñan un papel crucial, proporcionando a personas refugiadas y migrantes alojamiento de emergencia y otros servicios esenciales, como apoyo psicosocial e información y asesoramiento jurídico para sus solicitudes de asilo, pero también necesitan más recursos.

 El Alto Comisionado concluyó su visita en la Ciudad de México, donde se reunió con representantes del Gobierno, entre ellos la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y la Subsecretaria de Relaciones Exteriores, Marta Delgado Peralta.

 El Alto Comisionado se congratuló con las autoridades mexicanas por su sostenido compromiso con sus obligaciones internacionales y los principios de protección internacional, trato humanitario y respeto de los derechos humanos, que, como se resaltó, constituyen componentes fundamentales de la política interna y exterior del país. El Alto Comisionado destacó el apoyo de ACNUR al esfuerzo de México para abordar las causas primarias de los movimientos de refugiados y migrantes de Centroamérica, en particular a través del Plan de Desarrollo Integral El Salvador-Guatemala-Honduras-México y del Marco Integral regional para la Protección y Soluciones (MIRPS), que reúne a México y a seis países de Centroamérica.

 En sus conversaciones con las autoridades, el Alto Comisionado expresó satisfacción por el compromiso asumido por el Gobierno, poco después de tomar posesión, para abordar el desplazamiento interno y ofreció el apoyo continuado de ACNUR para desarrollar respuestas en términos de legislación y políticas públicas para afrontar esta problemática, que durante mucho tiempo se pasó por alto.

 “México tiene una larga y orgullosa tradición de acoger a las personas que huyen de la persecución”, declaró el Alto Comisionado. “Hoy en día, el país se enfrenta a verdaderos desafíos, pero también hay grandes oportunidades para que se amplíe el espacio de asilo en México, y el país tiene un gran número de buenas prácticas que compartir a nivel mundial, en particular en relación con sus innovadores programas de integración”.