Notas

En Oaxaca, México, un negocio verde encuentra su hogar

17 de febrero de 2017

Foto: ONUDI / Oaxaca, 2016

Cuando los refrigeradores viejos no son desechados correctamente, estos pueden emitir gases que deterioran la capa de ozono. Este es un gran problema en México, donde pequeños centros de reciclaje a menudo no siguen los procedimientos adecuados. La Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI) ha abordado este problema  mediante el entrenamiento de miles de técnicos, así como ayudando a abrir centros de recuperación y reciclaje de vanguardia a lo largo del país.

Marina Pérez Montiel, copropietaria de Refrihogar, un negocio de servicios de refrigeración y aire acondicionado en Oaxaca, comparte su experiencia.

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Refrihogar  es una pequeña empresa familiar dedicada a la refrigeración y al aire acondicionado, que comenzó en la ciudad de Oaxaca hace 24 años.

Hace unos siete años, empezamos a prepararnos para migrar a nuevos refrigerantes, como resultado de las obligaciones bajo El Protocolo de Montreal. Llamamos a la Unidad de Protección al Ozono para solicitar información sobre un curso de buenas prácticas en la refrigeración y el aire acondicionado. Posteriormente, recibimos una invitación para convertirnos en un centro de recuperación y reciclaje. Estos centros asisten a técnicos para que lleven a cabo buenas prácticas, particularmente en la recuperación y reciclaje de refrigerantes. Nosotros tuvimos la suerte de ser elegidos.

Inmediatamente después de que nos eligieran, recibimos capacitación, incluyendo cómo operar el nuevo equipo que recibimos. Buscamos y encontramos un lugar adecuado para establecer nuestro centro en el municipio de San Francisco Lachigoló, a 19 km de la ciudad de Oaxaca. En Lachigoló se habla zapoteco, una de las 18 lenguas y dialectos que se hablan en el estado. En esta lengua, lachi significa llano y goloo significa grande o primero.

Trabajamos para integrarnos e integrar nuestro negocio en la nueva comunidad. La construcción de nuestro centro comenzó con las solicitudes de permisos al municipio. En Lachigoló, los funcionarios sirven de manera voluntaria y son elegidos a través de una forma tradicional de gobierno basada en usos y costumbres indígenas. Las oficinas municipales abren a las 8pm, después de que han terminado sus actividades del día.

Fue difícil obtener los permisos, pues había muchas personas preocupadas sobre el manejo de los gases refrigerantes y residuos peligrosos. Invitamos a esas personas a nuestras instalaciones y les mostramos lo que estábamos haciendo. En múltiples visitas les explicamos que no había nada inseguro en lo que estábamos haciendo. Por el contrario, nuestro trabajo era proteger el medio ambiente en beneficio de las generaciones futuras.

Finalmente, pudimos convencer a los funcionarios, quienes también nos permitieron obtener la autorización federal. Ahora somos parte de Lachigoló y también nuestro centro de recuperación y reciclaje. Mucho de nuestro tiempo y esfuerzo se ha ido en la apertura del centro, pero sabemos que traerá resultados.

Personalmente, estoy muy satisfecha de que pude adquirir más conocimientos en este campo en el que me dedico, sobre todo como una mujer que trabaja en un área tradicionalmente ocupada por hombres.

Es importante para nosotros generar empleos para las personas locales, compartir los conocimientos que nos han dado con nuestros trabajadores e implementar buenas prácticas en el manejo de refrigerantes. Sabemos que cada actividad que desarrollamos contribuye a la protección del medio ambiente.

 

Para más información, vea:

México toma la delantera en América Latina en la eliminación de sustancias que destruyen la Capa de ozono

Protocolo de Montreal y Proyecto de Manejo y Destrucción de SAOs en México

UNIDO y El Protocolo de Montreal

 

Publicación original: http://www.unido.org/news/press/in-oaxaca-mexico-a.html

Traducción: Laura M. Osorio A. y José Antonio Rodríguez Jamaica