Notas

Historias desde el oeste de Mosul Más de 57,000 personas han sido desplazadas desde el oeste de Mosul, Irak

7 de abril de 2017

Foto: UNHCR / C.Gluck, 2017

En el laberinto de sitios de desplazamiento cerca de la ciudad de Qayyarah, 100 km al sur de Mosul en Irak, las calles son bulliciosas. La gente está comprando comida de los puestos o están haciéndose un afeitado y un corte de pelo bajo el sol de la primavera.

En la noche del 27 de febrero, miles de personas del oeste de Mosul comenzaron a llegar a los campamentos y sitios de emergencia. En menos de tres horas, más de 2,500 personas habían llegado a la zona de emergencia de la pista de aterrizaje de Qayyarah. Fueron transportados por autobuses desde el sitio de inspección en Hammam al-Alil al norte, donde los servicios de seguridad identifican a los simpatizantes de ISIL de los miles de civiles que huyen. La gente llegaba cansada y deshidratada, todavía sacudida por el temor.

Durra Mahmood y Halla Abid estaban entre quienes llegaban. Habían huido con otras dos familias de su vecindario en el suroeste de Mosul. Durra había sido una funcionaria que trabajaba para el Ministerio de Educación en Mosul antes de que ISIL llegara, y su marido había sido director de una escuela. Tenían 14 hijos: siete hombres y siete mujeres. Cuando Durra llegó al lugar de la pista de aterrizaje de Qayyarah, sólo tenía a dos de sus hijos con ella: los otros todavía estaban en Mosul. Su esposo fue retenido en la zona de inspección pues se sospecha que dos de sus hermanos podrían ser miembros de ISIL.

Ella dijo: “No hay nada en Mosul. No hay tomates, no hay arroz. Durante cuatro meses no tomamos té, ni comida suficiente.”

Su vecindario había sido bombardeado durante días por fuego indirecto cuando el Ejército vino a escoltarlos fuera de la ciudad. Caminaron durante tres horas antes de ser llevados en camiones y transportados al sitio de inspección en Hammam al-Alil.

“La calle estaba llena de gente huyendo” -dijo Halla, sujetando el hombro de su pequeña hija-. “Estuvimos juntos en un grupo. Mucha gente murió, asesinados por fuego de mortero. Un mortero cayó sobre nuestra casa, pero nos escondímos debajo de las escaleras. Vivimos bajo las escaleras tres días.”

Al otro lado del río, en el campamento Hajj Ali, otras 1,500 personas llegaron desde el suroeste de Mosul esa misma noche. Sus barrios fueron dañados por el fuego forzando a muchos a huir.

Suriya Mahmood y su familia se han establecido en una tienda de campaña en Hajj Ali, lo que significa que todavía no han tenido tiempo para remover los envoltorios de plástico de los nuevos colchones y cobijas recibidas de las Agencias humanitarias. Los colchones están apilados contra la pared de la tienda. En una esquina, se está cocinando la cena de la familia en una pequeña estufa de queroseno. En otra esquina, un niño duerme.

“Después de que salimos de nuestras casas, caminamos por tres horas”, dice Suriya. “Entonces nos subieron en camiones. Los ancianos podían sentarse, pero los jóvenes tenían que ir parados. Las familias se quedaban juntas. La gente se fue en ráfagas, grupo por grupo. Soy vieja y no puedo caminar lejos, así que el ejército me trajo en uno de sus vehículos”

“Salimos corriendo de los bombardeos porque estábamos hambrientos. No teníamos nada. No podíamos comprar leche. Los niños lloraban toda la noche por el hambre.” Señala a un joven sentado en silencio a su derecha. “Mi hijo es un maestro. No le han pagado desde que ISIL llegó a la ciudad. La situación es miserable”, añade, sacudiendo la cabeza.

La familia de Suriya logró escapar junta, a excepción de uno de sus hijos mayores que todavía está en Mosul con su joven familia. “¿Cómo puedo hablar con él?” -Ella dijo-. “Lo intenté y su teléfono está apagado. No conozco la situación allá. Sólo oigo hablar del progreso militar. Muchas personas están desaparecidas. Podrían estar muertos o secuestrados por ISIL. No lo sabemos.”

 

Más de 57,000 personas han sido desplazadas desde el oeste de Mosul desde que comenzaron las hostilidades el 19 de febrero. Los recién llegados se alojan en lugares de desplazamiento dirigidos por el Gobierno y los socios humanitarios y se suministran alimentos y agua, artículos para el hogar, combustible y medicamentos. Los campamentos al sur de Mosul se están llenando y expandiendo rápidamente. Se están preparando otras 11,800 parcelas con servicios completos en los campamentos al norte y al este de la ciudad, donde un número menor de personas desplazadas desde el oeste de Mosul está comenzando a llegar.

Más de 215,000 personas de Mosul y sus alrededores viven actualmente desplazadas. Más del 80% de estas personas se encuentran en lugares para desplazados y campamentos, donde reciben asistencia humanitaria. 

 

Fuente: https://www.unocha.org/top-stories/all-stories/results
Traducción: Laura M. Osorio A. y José Antonio Rodríguez Jamaica