Otros

La médica que cuida la salud de todos Conoce a Gerry Eijkemans, Representante de la OPS/OMS en México

10 de febrero de 2017

Foto: CINU / México, 2016

Gerry Eijkemans es una idealista. Desde joven, la holandesa sueña en ayudar para mejorar la salud de la gente, pero si bien estudió medicina, para ella no era tanto la parte clínica que le gustaba sino la política sanitaria.

“La injusticia me molesta. No la soporto”, comenta.

“Soy una mujer muy idealista. Desde niña es algo que ha sido mío. Cada año, mi mamá nos compraba un calendario de África. Se difundía mucho en Europa sobre los problemas en África. Veía el calendario y siempre decía que iba a ir a África a salvar a estos pobres niños”, relata.

Cuando era estudiante de medicina, Gerry viajó a Perú y Nicaragua y para ella siempre ha sido importante apoyar a los que menos recursos tienen. Batalla para mejorar los sistemas de salud de los países.

Recuerda que cuando estaba realizando su residencia como médica en Holanda, no le gustaba necesariamente estar en el hospital donde a veces se optaba por cuidar la salud de una persona de casi 100 años, mientras que en un país en vía de desarrollo se dejaba de lado al bebé recién nacido.

Siempre tenía en mente a los niños en Perú que vivían en condiciones de extrema pobreza sin acceso a agua potable ni a servicios médicos básicos.

“En Nicaragua y Perú veía que la gente no tenía agua. Sólo comían arroz con frijol y decía: ‘¿Cómo vamos a estar enfocados en la curación, sino podemos cambiar esas condiciones de vida?’ Eso fue mi línea e incluso cuando estaba estudiando decía que iba a trabajar en la OMS“, confiesa.

Su sueño se realizó. La médica de formación lleva ya 24 años en la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), con una pequeña estancia en la Organización Internacional del Trabajo, donde estuvo a cargo de trabajo infantil.

Desde marzo de 2016, Gerry Eijkemans representa a la OPS/OMS en México, pero también ocupó varios puestos dentro de la organización en Ginebra, Panamá, Perú, Washington, Surinam, Bahamas y las Islas Turcas y Caicos.

Para Gerry, la ONU es una organización fundamental, pues el mecanismo para lograr la paz, la consolidación y la negociación entre los países.

“Estamos en tiempos muy diferentes de cuando nació la ONU, pero seguimos con conflictos muy serios y las Naciones Unidas es justo este mecanismo que permite negociar, que permite espacios neutros donde los países pueden buscar compromisos. La ONU, aunque está cambiando y debe cambiar más, sigue siendo un organismo muy importante para la paz, la consolidación y la negociación entre los países”, asegura.

También confiesa que encontró una casa en la ONU, en la OPS y la OMS.

La OPS, recuerda, es la agencia de las Naciones Unidas más antigua de todas y fue creada mucho antes de la creación de la ONU. La Organización Panamericana de la Salud tiene más de 110 años. Nació como parte del Sistema Interamericano cuando en la región estaban construyendo el Canal de Panamá y los grandes trabajos de infraestructura como las redes de tren.

“Había muchas enfermedades como la fiebre amarrilla y la malaria y no podían concluir estos proyectos precisamente por las enfermedades. Entonces crearon la OPS. Cuando nació la OMS como agencia especializada en salud de la ONU, tomaron la OPS como su oficina regional”, explica.

“La salud se construye en las sociedades y en las casas, no tanto en los hospitales. Ahí reparamos enfermedades. Por eso el trabajo nuestro, aunque es principalmente con el sector salud, también es con otros sectores para ver cómo podemos mejorar las condiciones de vida, la nutrición, el tema de cómo nos movemos y vivimos, para mantener y construir esta salud”, agrega.

No obstante, hasta no enfermarse, la gente no piensa en la importancia de la salud. Por lo tanto, su trabajo consiste también en concientizar a la población ante las enfermedades y a cuidar su salud.

Este es su mensaje: Cuiden su salud.

“Hagan lo que puedan hacer dentro de lo suyo para cuidarse y cuidar la salud de otros. Organícense para poner un poco de presión sobre los gobiernos para que hagan que su vida sea más saludable, más justa. No somos sólo lo que recibimos con las políticas públicas, sino también tenemos un rol y una voz para hacer para hacer políticas desde abajo”, dice.

 

Milita por la igualdad de género

Gerry Eijkemans viene de una familia humilde. Fue la primera en lograr estudiar en la universidad, aunque para su mamá al inicio fue difícil aceptar que quería ser médica, porque para ella ser enfermera era ya algo bastante importante.

Sin embargo, Gerry peleó para lograr alcanzar su sueño. Si bien como mujer la pelea es más difícil, considera haber logrado un paso importante.

“Me casé tarde con un suizo que conocí el último mes que estuve en Ginebra. Nos casamos aquí en México. No tenemos hijos porque así fue. Mi trabajo ha sido muy importante en mi vida. Tengo muchos amigos, pero me dediqué mucho al trabajo”, explica.

Ser mujer en un país como México es un tema importante porque sigue siendo una nación con una desigualdad de género muy fuerte, dice Gerry. Cuando ve las fotos de los eventos en los que participa en el presídium, en muchas ocasiones prácticamente es la única mujer del grupo.

“Incluso hay personas que tienen un poco de dificultad que haya una mujer en este puesto”, señala.

No obstante, esta situación no es propia solamente a México, sino a muchos otros países, donde el tema de género sigue siendo un tema difícil.

“Esto me sorprende mucho en el sector de salud porque es un sector muy social y donde el enfoque de género es tan importante, pero tenemos muchas personas ahí que no están tan acostumbradas a trabajar con mujeres. Esto afecta cómo uno trabaja”, relata.

Dentro de la ONU, comenta, la situación ha cambiado mucho. Por ejemplo, en la OMS hay una mujer que encabeza a la organización. Lo mismo sucede en la OPS.

“Y aquí estoy yo representando a las dos. Esto hace 20 años era impensable”, subraya.

Entre sus anécdotas de trabajo, Gerry Eijkemans comenta que hace 20 años, cuando apenas acababa de llegar a Perú, iba a un evento en otra ciudad. Debido a cuestiones de logística y de seguridad tuvo que viajar por avión hacia el lugar en vez de ir en camión con los demás representantes del gobierno.

“Llegué ahí, pero no había nadie para buscarme y recibirme. Me fui al hotel. Ahí estaba algunos médicos. Era el día del médico y celebré con ellos. El día siguiente, me llama mi jefe preguntando donde estaba. ‘Estás perdida. Ya se anunció en las Naciones Unidas’. Yo le respondí que estaba en el hotel y que había llegado el día anterior.

“Se supo después que las personas que me vinieron a buscar, como mi nombre es Gerry, ellos pensaron era un hombre. Ni siquiera levantar el cartel de mi nombre. Fue un gran escándalo y ahí aprendí a decir doctora para evitar ese tema de género”, cuenta.

Gerry también recuerda que cuando trabajaba en el tema de las minas en Perú, nunca pudo entrar en una porque en América Latina, la mina es considerada como una mujer.

“La mina es femenina. Es la Tierra que da. Entrar en una mina era casi imposible porque los trabajadores pensaban que en el momento en que entra una mujer en una mina, se pone celosa y ya no da más. Fue un tiempo de mucha negociación. Sólo una vez pude entrar en una mina, aunque era asesora de salud laboral”, recuerda.

Apasionada de las culturas

Si bien ha dedicado la mayor parte de su vida al trabajo, Gerry disfruta de sus momentos libres para viajar y conocer nuevas culturas.

“La Ciudad de México, incluso, tiene tantas cosas”, menciona.

Le encanta leer, pintar y la música, especialmente el jazz y los ritmos latinos. Incluso, antes bailaba mucho y fue profesora de salsa.

“No soy tan deportista. Sí hago deporte porque como Representante de la OPS tengo que hacer lo que predico, pero no es algo que me llena de alegría. Antes sí, como joven estaba en el equipo de voleibol de mi provincia”, comenta.

Pero una cosa que le hace falta es su bicicleta. Cuando viaja a Holanda, su país natal, la primera cosa que hace es irse a pasear arriba de su bici.

Gerry está muy agradecida por las oportunidades que ha tenido para llevar una vida llena, con un trabajo que la ha permitido hacer la diferencia en la salud y la vida de muchas personas, y al mismo tiempo de haber tenido la oportunidad de conocer muchos países en todo el mundo, con sus culturas y costumbres, pero siempre en la búsqueda universal de la felicidad y el bienestar humano.