Notas

“La ONU está aquí con el mandato de cambiar el mundo”: entrevista con la Representante Especial Mami Mizutori Mami Mizutori, Representante Especial del Secretario de Naciones Unidas para la Reducción de Riesgo de Desastres y Jefe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), realizó una visita a México los 29 y 30 de octubre para participar a la conferencia regional ARISE.

31 de octubre de 2019

Foto: CINU/Gabriela Ramirez

En entrevista con el Centro de Información de las Naciones Unidas en México (CINU), la Sra. Mizutori compartió las preocupaciones que tiene la ONU acerca de la amplificación de los desastres, y las vías para prepararse a esa “nueva normalidad”. Sobre todo, dice, tenemos que prepararnos e incluir a las comunidades más vulnerables para fomentar la resiliencia, y “no dejar a nadie atrás”.

ONU México: Mami Mizutori, bienvenida a México. Gracias por estar aquí. ¿Puede explicarnos brevemente cuál es el propósito de su visita a México?

Mami Mizutori: He venido a México esta vez para asistir a una conferencia muy importante, que es la conferencia regional ARISE. ARISE es una alianza del sector privado con las Naciones Unidas y, concretamente, con mi oficina para fomentar la resiliencia de los países frente a los desastres. Y por primera vez estamos teniendo una conferencia regional aquí, con dieciocho redes nacionales de ARISE, provenientes de México y otros países centroamericanos y del Caribe.

¿Podría explicarnos, tal vez, el escenario de la reducción de desastres en la región? En particular en América Latina y México.

Las Américas y el Caribe son unas de las regiones más expuestas a los desastres y esto es algo que hemos estado viendo durante décadas, en particular, durante los últimos 20 años a nivel mundial. Primero diré que el número de desastres se ha duplicado y el 90% de ellos se deben al cambio climático, de una forma u otra.

Por lo tanto, nos enfrentamos a una situación en la que la intensidad y la frecuencia de los desastres se está convirtiendo en la principal preocupación de nuestras vidas. En América Latina esto no es una excepción, un ejemplo reciente es el huracán Dorian que azotó las Bahamas. Tienen los huracanes que azotaron el Caribe en 2017 y la erupción del volcán en Guatemala, pero hay muchos otros desastres de los que nunca han oído hablar: pequeños desastres, desastres medianos que vienen con la frecuencia y la intensidad, no tanto como los que son transmitidos en los medios, sino que igualmente se llevan vidas y viviendas. Por lo tanto, debo decir que estamos entrando en una nueva normalidad en el mundo y también en América Latina.

¿Cuál es el plan de las Naciones Unidas y de su organismo, en particular, para hacer frente a la amplificación de los desastres?

Existe un acuerdo internacional llamado Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres y que se acordó en el año 2015. Este es el modelo de lo que los Estados miembros de las Naciones Unidas deben hacer desde ahora y hasta el 2030 para aumentar la resiliencia frente a estos desastres.

Pero lo que el Secretario General está diciendo ahora es que estamos entrando en la década de acción: los próximos diez años son decisivos.

Y hay cuatro prioridades que son muy importantes: una es entender cuál es la naturaleza del riesgo al que se está enfrentando; luego, fortalecer a los gobiernos, tales como la elaboración de normas y reglamentos contra los desastres. Y la tercera es invertir en resiliencia.

Por ejemplo, si estamos invirtiendo en infraestructura, debemos tener en cuenta el riesgo al que se va a enfrentar dicha infraestructura, ya sea riesgo climático o de desastres. Y, por último, cuando llega un desastre, tenemos que reconstruir mejor.

Así que, lo que estamos haciendo en la oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, es realmente apoyar a los países para que puedan alinear sus estrategias nacionales contra la reducción de desastres con estas cuatro prioridades y, en última instancia, tener éxito en la mitigación del riesgo de desastres existentes y dejar de crear nuevos riesgos.

Y para ello hacemos un gran trabajo de fortalecimiento de capacidades. Somos instituciones normativas, por lo que diseñamos herramientas para que las usen los gobiernos. Reunimos a todos los asociados: los gobiernos, pero también el sector privado, la sociedad civil y el mundo académico, porque, como dice el Marco de Sendai, los desastres son asunto de todos. Y así es como estamos tratando de lograr lo que el Marco Sendai pide para el año 2030.

¿Qué importancia tiene el sector privado en el enorme desafío al que nos enfrentamos?

Les daré un ejemplo de la importancia del sector privado: de aquí al año 2040 se estima que se invertirán noventa billones de dólares en nueva infraestructura a nivel mundial y el 75% de eso será invertido por el sector privado. Así que, si el sector privado no es suficientemente consciente para construir esta infraestructura de manera informada sobre los riesgos, estamos creando cada vez más nuevos riesgos contra los desastres.

Creo que este es un ejemplo muy poderoso de la importancia del sector privado. Y no estamos hablando sólo del sector de la construcción, sino también del sector financiero, que es muy importante. En última instancia, toda empresa necesita ser resiliente porque cuando los desastres golpean, la continuidad del negocio está amenazada. Y para darles otro ejemplo, las pequeñas y medianas empresas que, en el caso de México, entiendo que representan alrededor del 98% de la economía, la mayoría de ellas nunca se recuperan de los desastres porque, si no tienen un plan de resiliencia, no tienen un plan para la continuidad del negocio. Por lo tanto, es muy importante que el sector privado sea resiliente.

¿Cómo podemos estar seguros de que las personas más vulnerables se beneficiarán de este plan?

Es muy importante que se preste atención a las personas más vulnerables. Decimos “no dejar a nadie atrás” y eso es, sin duda, uno de los principales principios del Marco de Sendai. Aquí estamos hablando de las mujeres, los niños y los jóvenes, las personas que viven con discapacidades, los pueblos indígenas. Y, si no tenemos éxito en la protección de estas personas vulnerables, no tenemos éxito en el logro.

Pero, lo más importante es que también tenemos que hacer que estas comunidades sean el agente del cambio; tienen que ser incluidas en la elaboración de estrategias: estrategias locales para la reducción de desastres, porque sólo ellos saben cómo pueden ser resilientes en el momento del desastre.

Por lo tanto, la vulnerabilidad es una de las cuestiones más importantes para los países en desarrollo. Pero no sólo eso, incluso en los países desarrollados hay nuevas vulnerabilidades, como el envejecimiento de la población en muchos países desarrollados. Este verano, en Europa, la ola de calor mató a muchas personas. En Japón, el tifón también está matando a muchos ancianos. Por lo tanto, la vulnerabilidad es algo que todos los miembros de las Naciones Unidas deben conocer e incluir en sus planes y estrategias para la reducción de desastres.

¿Cómo definiría la resiliencia?

La resiliencia es el fortalecimiento de una persona, una institución, una comunidad, un país, para poder superar las dificultades que nos traen los desastres, y los desastres pueden tener un costo debido a las amenazas naturales y las amenazas hechas a mano. Pero lo importante es que el pueblo y las instituciones puedan recuperarse, recuperarse de ello sin ser derrotados. Para mí eso es resiliencia.

¿Cuánto tiempo tenemos para hacer este cambio?

No tenemos mucho tiempo. Este septiembre tuvimos cinco cumbres en la semana de alto nivel en Nueva York: la Cumbre de Acción Climática, la Cumbre de la UHC, la Cumbre de los SDG, la Cumbre para la Financiación para el Desarrollo y la Cumbre del High-Level Review of the SAMOA Pathway.

Ahora bien, estas cumbres fueron muy importantes porque reafirmaron el hecho de que necesitamos cumplir estos acuerdos. Pero lo que el Secretario General está diciendo ahora es que estamos entrando en la década de acción, la década que comienza el próximo año, los diez años son decisivos. Porque no tenemos mucho tiempo contra la velocidad de la emergencia climática y hay muchos riesgos que ahora están interrelacionados. Así que, a partir de ahora, cada año, el Sistema de las Naciones Unidas con los países miembros, vamos a evaluar en qué medida estamos avanzando en todas y cada una de estas agendas que, por cierto, tienen que avanzar de manera coherente. Entonces, la respuesta corta es no, no tenemos mucho tiempo y 2030 es un año muy importante, y sólo tenemos diez años.

¿Podemos tener esperanza?

Bueno, cuando entré en las Naciones Unidas, hace unos 20 meses, mucha gente me dijo que para sobrevivir o seguir trabajando con energía en el Sistema de las Naciones Unidas, tenía que ser optimista. Si somos pesimistas no podremos hacer nuestro trabajo. Porque los retos son grandes y a veces te preguntas si estás progresando. Pero tiendo a ser optimista sobre todo esto, porque si perdemos la esperanza, si perdemos nuestra energía, si dejamos de aspirar a lo mejor para todos, de nuevo para las personas más vulnerables, no hay manera de que podamos existir.

Esa es la única razón por la que las Naciones Unidas son importantes. Estamos aquí con el mandato de cambiar el mundo de manera tal que las personas vulnerables y todos los ciudadanos puedan tener una vida mejor, y por eso prosperamos cada día y trabajamos con los Estados miembros, por lo que necesito ser optimista.

¿Tienes un mensaje para nuestros compañeros mexicanos?

Nuestra oficina de las Naciones Unidas para la Reducción de Riesgos de Desastres, tiene una misión muy importantes. La misión es mejorar la vida de cada ciudadano de México frente a los desastre que atacan diariamente y con una intensidad y frecuencia que no habíamos visto antes. Es una tarea muy grande pero, con los socios que tenemos —el gobierno de México, gobiernos estatales, municipalidades, el sector privado y la comunidad civil—, tenemos mucha energía para poder alcanzar y cumplir esta meta.

Y por eso estoy aquí en México y vamos a seguir trabajando desde Ginebra, donde está la sede de nuestra oficina, pero también desde nuestra oficina regional en Panamá para que haya una vida mejor, para que haya una vida donde no exista más preocupación por desastres, para un futuro muy resiliente.

 

Para ir más allá:

El sitio de UNDRR: https://www.unisdr.org

El Marco de Sendai: https://www.unisdr.org/files/43291_spanishsendaiframeworkfordisasterri.pdf

El sitio de la Cumbre de Acción Climática: https://www.un.org/es/climatechange/