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Por qué la prevención de desastres importa Por Robert Glasser*

24 de mayo de 2017

Foto: UNICEF / Filipinas, 2013

Los desastres sólo suceden cuando hay personas involucradas. Es la gente la que crea el riesgo de un desastre y quien, al mismo tiempo, sufre las consecuencias. A menudo, las personas que sufren estas consecuencias no son las mismas que crearon el riesgo en primer lugar.

El cambio climático es un buen ejemplo. Los 13 pequeños estados insulares en desarrollo, que estuvieron entre los primeros en ratificar el Acuerdo de París el año pasado, son responsables de sólo 0.02% de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo, pero se encuentran entre los que sufrirán más debido a los cambios que el calentamiento global está trayendo al clima del mundo.

Otro ejemplo es el riesgo sísmico. Los terremotos y los tsunamis matan a más gente que cualquier otro tipo de peligro natural. Lo hacen en parte debido a la falta de sistemas adecuados de alerta temprana y alertas sísmicas, pero una de las principales causas radica en la ausencia de códigos adecuados de construcción y en la regulación del uso de la tierra, o en la falta de aplicación donde existan. Es la mala calidad de la construcción la que, a menudo, mata a la gente.

El mundo se ha reunido para luchar con el enigma de por qué nos exponemos voluntariamente a niveles crecientes de riesgo, cada dos años desde 2005, en el Hyogo Framework for Action 2005-2015, una conferencia mundial sobre la reducción del riesgo de desastres, en la que se creó un plan para reducir las pérdidas por desastres.

Esa reunión en Kobe, Japón, fue electrificada por la caída del tsunami del océano Índico tres semanas antes, que acabó con unas 230 mil vidas en el transcurso de varias horas, ya que inundó los litorales a cientos de millas de su epicentro.

Desde entonces, las tasas de mortalidad han caído por muchos peligros naturales. Existen leyes más fuertes, planes nacionales e instituciones para mejorar la respuesta y la preparación. Nos hemos vuelto mejores en la gestión de desastres, pero el riesgo de esos está creciendo exponencialmente debido a la pobreza, el cambio climático, el crecimiento de la población en lugares expuestos a peligros, la rápida urbanización y la pérdida de ecosistemas protectores.

Todos estos temas y más, se discutirán esta semana en la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres organizada por el gobierno de México en Cancún.

Mi esperanza es que este cónclave proporcionará un impulso importante a la implementación del plan global para reducir las pérdidas en desastres —el Marco Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres— adoptado en la conferencia mundial de la ONU en Sendai, Japón, hace dos años.

En el día de la apertura, mañana, el Foro de Líderes, incluido el Presidente de México y otros jefes de Estado, atraerán un poderoso foco de atención sobre las pérdidas económicas que causan los desastres cuando destruyen la vivienda y la infraestructura, y del desvío de fondos para la recuperación que de otra manera podrían ser usados en la salud, la educación y la erradicación de la pobreza.

La conferencia, que durará dos días, impulsará la ampliación de dichos sistemas a los países de ingresos medios y bajos en los que las personas —como los cientos que murieron en los recientes eventos climáticos en Haití, Colombia y Perú— necesitan un mejor acceso a la información climática y a las previsiones meteorológicas.

Lanzaremos el proceso de monitoreo para la implementación del Marco Sendai que medirá el progreso en áreas clave como la reducción de la pérdida de vidas humanas y el número de personas afectadas por desastres.

La reducción del riesgo de desastres vincula los componentes del Programa para el Desarrollo Sostenible de 2030, en particular el Acuerdo de París sobre el cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Una acción coherente sobre el clima y el riesgo de desastres es esencial para el éxito de la erradicación de la pobreza y el logro de los otros Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Nuestra ambición ahora es pasar del compromiso a la acción de una manera que sea visible y tangible en todo el mundo.

* Representante Especial del secretario general para la Reducción del Riesgo de Desastres y jefe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres.