Notas

Sin datos, no hay desarrollo Los datos son fundamentales para formular políticas públicas adaptadas a la realidad

29 de junio de 2018

Foto: FAO

Durante la celebración de la VI Plataforma Regional para la Reducción del Riesgo de Desastres en las Américas, le preguntamos a Leonard cómo se usan los datos para la reducción del riesgo de desastres y la situación de estos a nivel regional.

¿Nos puede dar ejemplos en qué los datos han servido para la reducción del riesgo de desastres? ¿Alguno en concreto en América Latina?

En América Latina varios países de la región han desarrollado planes nacionales de reducción de prevención de riesgos de desastres.

En el caso de México, el Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía impulsa muchas estadísticas de los desastres y también el uso de mapas. Por ejemplo, utilizan imágenes satelitales y tiene todos los datos georeferenciados para construir mapas de vulnerabilidad donde puedan añadir capas de dónde están situadas las poblaciones vulnerables, de dónde ocurrieron los desastres en el pasado y, de ahí, realizar proyecciones para prepararse mejor y saber, por ejemplo, dónde ubicar a las unidades de rescate o cómo advertir a la población.

¿Hay algún avance futuro o tecnología que pueda ayudar en la recolección de datos?

En el caso de Chile, ahora mismo se pueden ver con imágenes satelitales la reducción de las superficies de las lagunas y esto nos puede dar información muy útil a nivel de gestión de sequía y cómo gestionar mejor el agua. También para los glaciares y la disminución de las nieves permanentes en los Andes.

¿Cuál es la situación en América Latina en relación con los indicadores de riesgos de desastres?

La situación es bastante heterogénea en la región a nivel de producción de indicadores del Marco de Sendai y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Por ejemplo, hay entre 9 y 20 países, entre los 27 de la región, que están produciendo o tienen fuentes de información para producir el indicador relacionado con el número de personas afectadas por desastres.

Para otro indicador como el de pérdidas económicas atribuidas a desastres, la situación es mucho más complicada, en parte debido a que a veces no hay metodologías estadísticas establecidas para que los países puedan evaluar estas pérdidas económicas.

También es difícil evaluar a veces las consecuencias de los pequeños desastres.

Otra dificultad es que para las estadísticas se necesita mucha colaboración interinstitucional como, por ejemplo, con varios ministerios como el de salud y el de educación, con todos los entes encargados de rescate y gestión de riesgos o los ministerios de agricultura en relación con pérdidas de ganado o afectación a los ecosistemas.

La calidad y la existencia de datos también importa. En algunos países, particularmente en América Central y en el Caribe, no existen los datos para producir estos indicadores. Se necesita invertir en estadísticas para poder tener mejor información.

¿Recientemente se ha lanzado la Red Regional de Estadísticas Ambientales nos puede explicar en qué consiste y cómo funciona?

Uno de los desafíos que tenemos en estadísticas ambientales, que también contemplan estadísticas de desastres, es que hay muchos conocimientos en la región, pero no necesariamente hay mecanismos para compartirlos más allá de eventos como esta Plataforma.

La idea de la CEPAL fue crear una red regional de estadísticas ambientales, que es un espacio informal donde pueden participar técnicos de los ministerios de medio ambiente, de cualquier otro ministerio interesado o también técnicos de los institutos de estadísticas para compartir buenas prácticas a lo largo de todo el año.

Las actividades en la red incluyen webinars, donde hay presentaciones de los trabajos en curso y se comparten publicaciones nacionales que servirán, entre otras aplicaciones, para capacitar a los nuevos técnicos que llegan a la región.

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