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Cada vez más mujeres desempeñan labores fundamentales en las misiones de paz de la ONU: Eliza Millán

30 de septiembre de 2020

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Desde hace un año, la mayora enfermera Eliza Paloma Millán Bolaños está en África, en la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Malí (MINUSMA).

Su labor principal como pacificadora es recibir al personal que va arribando a la misión para programarles un curso en el cual se les refuerzan los mandatos que tienen que cumplir y sus deberes como proteger a la población civil, garantizar la seguridad y proteger los derechos humanos.

Para Eliza, que tiene más de 25 años de servicio en el ejército mexicano, es un honor y una gran responsabilidad haber sido seleccionada para ser parte de esta misión de paz de las Naciones Unidas y representar a su país.

El objetivo es mantener una paz duradera en Malí

Eliza trabaja para contribuir a mantener la paz duradera en Malí y su trabajo lo realiza “dentro de los estándares más altos de disciplina bajo los valores militares que me inculcan en ejército mexicano”.

Hasta ahora lo más desafiante para ella ha sido la interacción con las y los compañeros porque son de diferentes países “y cada persona tiene diferentes culturas, pero a pesar de eso tenemos un ambiente de trabajo de respeto y nos ayudamos”.

Después de este tiempo de vivir en este país africano, a Eliza lo que más le gusta es su gente.

“Son unas personas que tienen unos valores muy arraigados, pero sobre todos nos respetan mucho, nos aprecian como como personal de la ONU. De hecho, cuando ando en la calle y me ven uniformada, es grato que me voltean a ver y me dice la población que México es muy grande muy bonito y me saludan en español, es muy gratificante y además aquí hay muchos lugares y paisajes muy bonitos”.

La paz y la COVID-19

Con la pandemia cambió un poco el trabajo de Eliza ya que las fronteras se cerraron y bajó el número de personal que llegaba a la misión por el cierre de fronteras, pero aún así siguieron llegando vuelos militares, aunque en menor cantidad.

Entonces, “a pesar de la pandemia el trabajo continúa ya sea en oficina o trabajando en casa, pero realmente el trabajo se realiza con la más alta calidad. Hemos tenido que introducir medidas de seguridad por ejemplo el uso de mascarillas. Pero ahora más que nunca es indispensable no dejar de trabajar para garantizar la paz”.

Las mujeres y su importancia en las misiones de paz

Elisa está convencida de la importancia de que cada vez haya más mujeres en las misiones de paz. Desde su propia experiencia, ser mujer le ha permitido tener ventajas al momento de entablar una relación con las personas del lugar.

“Es muy importante la participación de la mujer mexicana, bueno militar mexicana, en aquí en las Naciones Unidas porque generamos un ambiente de confianza entre las mujeres nativas y nosotras, porque ellas se acercan con más confianza saludarnos a platicarnos si necesitan algo”.

Es muy importante que cada vez haya más mujeres, y las hay, explica Eliza, que espera que cada vez sean más mujeres las que se involucren en estos procesos.

Un día cualquiera en la misión

Elisa es mayor enfermera y madre de dos hijas mayores de 14 años. Para ella un día normal comienza a las 6 de la mañana.

“Llego a la base a las 8 de la mañana para iniciar mis actividades administrativas, tenemos un lapso de dos horas para para tomar nuestros alimentos y terminamos nuestras actividades como a las 5:30. Después me dirijo a la misma base a donde hay un área para hacer ejercicio y hago actividad deportiva porque me debo mantener todo el tiempo en actitud profesional para cumplir con mis deberes militares y después del ejercicio me dirijo a casa. Vivo con una chica que es de Túnez y platicamos un ratito en las noches”.

Regreso a casa

Luego de un año de misión, Eliza regresa a casa esta última semana de septiembre. Nos dice que está ansiosa de ver a sus hijas, a su familia y a sus amistades.

Si bien reconoce que no ven a su familia es una parte difícil, la más difícil, ella está convencida de la importancia de su labor.

“Yo estoy para servir a la nación y como parte del ejército mexicano pues tengo que cumplir. Mi familia lo sabe y acepta esto dignamente, están muy contentos saben que ya estoy próxima a llegar y me están esperando con los brazos abiertos, también mi ejército mexicano ya me está esperando”.

Además, sabe que a través de este trabajo da un gran ejemplo, no solo a sus hijas, sino a las demás mujeres y niñas en México y en el mundo, para que puedan ver todas las actividades en las que pueden destacar dejando atrás estereotipos e impulsándolas a luchar por conseguir sus sueños.