Comunicado oficial

“Construir un mejor futuro laboral asegurando la equidad salarial: un llamado mundial a la acción”

18 de septiembre de 2020

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Mensaje del Secretario General

18 de septiembre de 2020

        En todo el mundo, a pesar de décadas de activismo y de docenas de leyes sobre igualdad salarial, las mujeres siguen ganando menos de 80 centavos por cada dólar que ganan los hombres. En el caso de las mujeres con hijos, las mujeres de color, las refugiadas y migrantes y las mujeres con discapacidad, esa cifra es aún más baja.

        Si hace cuarenta años me hubieran dicho que ocurriría esto, me habría sorprendido. Sin embargo, el hecho es que, según el Foro Económico Mundial, deberán pasar 257 años para cerrar esta brecha.

        Los primeros indicios hacen pensar que el impacto económico de la pandemia de COVID-19ensanchará aún más la brecha salarial entre hombres y mujeres, en parte porque muchas mujeres trabajan en las industrias de servicios, la hostelería y la economía informal, que han sido los sectores más afectados.

        La situación de desigualdad de las mujeres en el trabajo alimenta la desigualdad en otras esferas de su vida. Los trabajos de las mujeres tienen menos probabilidades de llevar asociadas prestaciones como seguro médico y licencia remunerada. Incluso cuando las mujeres tienen derecho a una pensión, los salarios más bajos significan pagos más bajos en su vejez.

        Las leyes de igualdad salarial no han logrado corregir estas deficiencias. Tenemos que profundizar más y trabajar con mayor ahínco para encontrar soluciones.

        En ese sentido, al dejar patente la brecha salarial entre los géneros se da un paso importante. Es por ello que me congratulo de este primer Día Internacional de la Igualdad Salarial, y felicito a quienes lo han hecho posible.

        Debemos preguntarnos por qué las mujeres son relegadas a trabajos peor remunerados; por qué las profesiones en que predominan las mujeres, incluidos los trabajos en el sector de la asistencia, tienen salarios más bajos; por qué tantas mujeres trabajan a tiempo parcial; por qué las mujeres ven disminuir sus salarios con la maternidad, mientras que los hombres con hijos a menudo disfrutan de un aumento salarial; y por qué las mujeres se encuentran con un tope infranqueable en las profesiones con mayores ingresos.

        Algunas de las soluciones consisten en acabar con los estereotipos de género perjudiciales, eliminar los obstáculos institucionales y compartir las responsabilidades familiares de manera igualitaria. Debemos reconocer, redistribuir y valorar el trabajo de cuidados no remunerado que recae en las mujeres de manera desproporcionada.