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En tiempos de emergencia, la vocación suma en la atención de salud

16 de febrero de 2021

Foto: ACNUR/Pierre-Marc René

Por: Pierre-Marc René en Oluta, Veracruz 

José Luis* es un apasionado de la medicina y ama atender a sus pacientes. El médico de origen cubano espera ahora ser reconocido como refugiado en México para poder ejercer plenamente su profesión en este país lo que le permitirá no sólo retomar su proyecto de vida si no también aportar a la comunidad que le ha abierto sus puertas

Desde su consultorio en el Centro de Salud de Oluta, Veracruz, el joven de 31 años comenta que llegó a México en 2019 cruzando por la frontera desde Guatemala luego de una larga travesía desde Cuba. Una vez en este país él decidió tramitar ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) en Acayucan su solicitud para ser reconocido como refugiado y permanece en espera de esta resolución. .

“Vine a México solo, de haber tenido hijos no hubiera hecho todo este camino”, señala al recordar la dura travesía que tuvo que vivir para llegar a este país.

Mientras su solicitud de asilo está en proceso, José Luis ha buscado continuar ejerciendo su oficio como médico general. Sin embargo, le ha sido un poco difícil porque todavía tiene que validar sus estudios ante las autoridades correspondientes para poder sacar su cédula profesional.

A pesar de todo, la pandemia del COVID-19 ha jugado a su favor. Sus estudios y sus siete años de experiencia llamaron la atención del equipo del Centro de Salud de Oluta. Si bien el proceso de validación sigue su curso, se le ofreció atender a los inmigrantes que llegan a estas instalaciones sanitarias.

La pandemia causó un incremento de pacientes en los hospitales y centros de salud del país, por lo que se ha requerido cada vez más refuerzos para apoyar a los equipos.

A través del programa Bienestar del gobierno mexicano, José Luis se integró hace tres meses al personal médico de Oluta.

“Desde hace tres meses estoy aquí en el Centro de Salud de Oluta apoyando al trabajo de los demás médicos nacionales mexicanos. Mi función es atender a los inmigrantes en caso de que tengan cualquier enfermedad”, explica el joven cubano que espera poder trabajar en algún hospital del país una vez tenga su residencia y su documentación oficial.

Como parte de su trabajo José Luis da también charlas educativas y preventivas en los albergues y a la población en general sobre la prevención diferentes enfermedades, particularmente las infecciones respiratorias agudas.

José Luis en compañía de la doctora Elizabeth de la Rosa Tovar, responsable del Centro de Salud y Alejandra Hernandez, jefa interina de ACNUR en Acayucan.

José Luis en compañía de la doctora Elizabeth de la Rosa Tovar, responsable del Centro de Salud y Alejandra Hernandez, jefa interina de ACNUR en Acayucan.  © @ACNUR/Pierre-Marc René

 “Los migrantes se sienten en confianza y seguros cuando los atiende el médico. Están muy agradecidos por su trabajo y se sienten incluidos porque son atendidos por alguien que ha pasado por la misma situación que ellos”, comenta la doctora Elizabeth de la Rosa Tovar, responsable del Centro de Salud de Oluta.

José Luis se dice muy agradecido por haber sido seleccionado por este programa y el centro de salud, puesto que así puede mantenerse laborando, pero, aún más importante, actualizándose como médico.

“Es un gran beneficio porque me mantengo en mi profesión y estoy en lo que he hecho toda la vida. Estudié 10 años en medicina y llevo siete años ejerciendo como médico. Entonces es muy bueno mantenerse, aunque no tenga los documentos oficiales y no pueda ejercer completamente mi profesión por ahora, pero por lo menos puedo ejercer con el apoyo de los demás médicos del centro de salud”, afirma.

*Nombre cambiado por temas de protección.