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Ganan mexicanas premio de FIDA a la innovación rural

12 de agosto de 2021

Foto: FIDA

El Premio a la Innovación Juvenil Rural reconoce a jóvenes líderes que luchan contra la COVID-19 y exploran nuevas soluciones para alcanzar los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS). En la imagen, mujeres de Tabasco aprenden a elaborar mermelada.

Roma, 12 de agosto de 2021 (FIDA) — Una de las muchas lecciones que hemos aprendido en nuestra batalla contra la COVID-19 es que debemos encontrar nuevas soluciones para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Los pequeños agricultores continúan enfrentando múltiples desafíos -algunos causados por la pandemia y otros que ya existían antes- y proporcionarles un apoyo adecuado y lograr una transformación sostenible de nuestros sistemas alimentarios requerirá una apuesta sin precedentes por la innovación.

El FIDA confía mucho en la enorme capacidad para la innovación de la juventud rural y se toma muy en serio su responsabilidad de apoyar a los jóvenes en su búsqueda constante de cambio e innovación. Es por eso que este año el Premio a la Innovación Juvenil Rural en América Latina y el Caribe, un proyecto financiado por el Mecanismo de Cooperación Sur-Sur y Cooperación Triangular entre China y el FIDA, centró su atención en iniciativas lideradas por jóvenes que luchan contra la pandemia.

Recibimos más de 130 candidaturas de 15 países de la región, que agrupamos en cinco categorías: acceso al mercado, reciclaje y energías alternativas, conectividad, inclusión financiera y equidad de género. Después de varios meses de deliberación, las nueve mejores iniciativas fueron premiadas en una emocionante ceremonia el pasado 8 de julio. Echemos un vistazo a sus historias.

Mujeres de Cambio – México

La iniciativa Mujeres de Cambio busca encontrar espacios de armonía e inclusión de género para las mujeres en tres comunidades rurales del estado mexicano de Tabasco, y no tiene que ir muy lejos para lograrlo.

El proyecto empodera a mujeres rurales, capacitándolas en la producción y comercialización de frutas y verduras locales y sus productos derivados. Con el apoyo del proyecto, estas mujeres hacen llegar a un público nuevo los dulces, mermeladas y encurtidos tradicionales que se han disfrutado en Tabasco durante generaciones.

En la foto, mujeres de la comunidad indígena chontal de Tucta, en el municipio de Nacajuca, aprenden a hacer mermelada de piña y mango.

AGROUNE – Colombia

El CEO de AGROUNE, Weimar Mesa (i), posa con un agricultor que ha podido aumentar su producción de maracuyá gracias al apoyo financiero recibido a través de la plataforma. Foto: FIDA

La iniciativa colombiana AGROUNE ha desarrollado una plataforma de inversiones de bajo riesgo en agricultura diseñada para garantizar que los pequeños agricultores no se quedan atrás. El dinero que han recaudado durante los dos últimos años -más de 480 millones de pesos colombianos, alrededor de USD 126 000- se destina a apoyar los esfuerzos de producción y comercialización de pequeños agricultores, permitiéndoles obtener precios justos y rentables para sus productos.

Caminnos – Bolivia

En Colomi, vecinos construyen una gasolinera como parte del proyecto Caminnos. Foto: FIDA

En la comunidad Colomi, como en el resto de las zonas rurales de Bolivia rural, las estaciones de servicio son pocas y distantes entre sí. Esta que vemos en construcción tiene un propósito que va más allá del abastecimiento de combustible.

Al igual que muchas otras comunidades rurales bolivianas, Colomi están trabajando con CAMINNOS, una iniciativa que aporta un enfoque innovador al emprendimiento individual y colectivo.

CAMINNOS capacita a las comunidades rurales no solo acerca de cómo construir y gestionar estaciones de servicio, sino también acerca de cómo reinvertir las ganancias obtenidas en este negocio en proyectos de desarrollo sostenible. El resultado final es un beneficio neto para estas comunidades y para el medio ambiente.

Chao COVID – Colombia

Jóvenes desplazados llevan alimentos y suministros de higiene a familias rurales vulnerables. Foto: FIDA

Cruzar el río Nacopai nunca es un desafío para los miembros del grupo CHAO COVID 19, pero siempre es un privilegio. Hoy, están ayudando a una emprendedora de la Montaña de la Cuchilla de San Antonio, en la provincia de La Guajira, Colombia. Sus bolsas están cargadas con su mercancía -leche, refrescos, revistas y otros suministros- destinada a la venta al otro lado de la montaña.

El grupo, integrado por jóvenes rurales desplazados por el conflicto interno del país, se formó en respuesta a la pandemia. Han establecido cadenas de suministro rural-urbanas que funcionan en ambas direcciones.

Ellos viajan desde las ciudades hacia el campo, llevando bienes como alimentos y suministros de higiene a familias rurales vulnerables. Allí, recogen los productos agrícolas de las familias -leche, plátanos, yuca y otros- y los llevan de regreso a las ciudades para venderlos en su nombre, ahorrándoles el viaje y evitando una posible exposición a la COVID-19.

Comunidades iluminadas – Perú

Las y los miembros de una familia de una comunidad rural beneficiaria de la iniciativa, posan para una foto en Loreto. Foto: FIDA

El proyecto Comunidades Iluminadas suministra energía solar limpia a las comunidades rurales del Perú.

Las comunidades de la remota región amazónica del Perú no siempre tienen acceso a la electricidad. Gracias a los paneles solares proporcionados por el proyecto, cada vez más familias pueden mantener sus teléfonos celulares cargados, y radios, televisores y sus bombillas encendidas. Además de obtener horas extra de luz para trabajar y estudiar, pueden ahorrar algo de dinero (ya que no tienen que desplazarse a la ciudad para comprar combustible que les permita generar electricidad) y disfrutar de un medio ambiente más saludable.

Energía Grata — Colombia

Las y los integrantes del equipo de Energía Grata posan en la comunidad La Cañada, Departamento de Bolívar. Foto: FIDA

Otra iniciativa de generación de electricidad respetuosa con el medio ambiente es Energía Grata, en Colombia.

También en este caso, la energía solar está demostrando ser una solución ideal. Las familias que trabajan con el proyecto reciben kits de energía solar para el hogar que se pueden utilizar para cargar o hacer funcionar cualquier tipo de aparato doméstico. Los miembros del grupo también trabajan con las comunidades para establecer sistemas de alumbrado público, transformando así la vida local gracias a la creación de espacios recreativos seguros para la comunidad.

PUTZKAN – Perú

Una mujer de la comunidad Caserío la Esperanza, en la provincia de Carhuaz, tiñe lana con una cocción de chilca. Foto: FIDA.

En el corazón del departamento de Ancash, en el Perú, la iniciativa PUTZKAN está dando un giro moderno y ecológico a la elaboración de ropa tradicional.

Como era de esperar, la oferta de PUTZKAN se basa en la lana de alpacas y ovejas criadas localmente. Se agregan tintes provenientes de plantas nativas y algo de iconografía y bordados andinos clásicos, y el resultado final es una línea de ropa colorida, de alta calidad e inspirada en la tradición.

El proyecto se enorgullece de ser social y ambientalmente responsable. Emplea a mujeres de comunidades rurales económicamente vulnerables como tejedoras y asegura la sostenibilidad de la flora nativa al repoblar las zonas deforestadas con árboles productores de tinte.

Raeasy – Brasil

La fundadora de Raeasy, Deise Mezzaroba (i), visita a una familia de agricultores del estado de Santa Catarina que participa en el proyecto. Foto: FIDA

Raeasy es un mercado virtual dedicado a eliminar los intermediarios entre los productores rurales de Brasil y los consumidores urbanos que buscan productos artesanales de alta calidad.

Los visitantes del sitio web pueden elegir entre la gran variedad de productos saludables, naturales y hechos a mano que ofrecen más de 150 productores. Un servicio de localización permite a los visitantes de la página web seleccionar los productos más cercanos a ellos y recibirlos en su domicilio. Los clientes también pueden conocer las oportunidades de agroturismo que ofertan las granjas participantes en esta iniciativa.

TeleSAN Honduras

Los residentes de la comunidad de Mocorón, Gracias a Dios, posan con sus certificados de capacitación y herramientas suministradas por TeleSAN. Foto: FIDA

La red TeleSAN brinda servicios de telemedicina a comunidades aisladas de Honduras, conectando centros de salud de comunidades rurales remotas con hospitales urbanos. En circunstancias normales, su software de código abierto beneficia a unas 25.000 personas, especialmente a niños menores de cinco años, mujeres embarazadas y adultos con diabetes e hipertensión.

En 2020, en respuesta a la pandemia, TeleSAN expandió sus servicios a 27 establecimientos de salud adicionales en todo el país, extendiendo su alcance a otros 100,000 beneficiarios potenciales. También ha comenzado a capacitar a los trabajadores de las clínicas locales en primeros auxilios y el uso de dispositivos médicos básicos.