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La mayoría invisible: ayudando a los desplazados internos Carta abierta de OCHA, UNDP, IRC, el NRC y el Relator Especial sobre los Derechos Humanos para los Desplazados Internos.

18 de octubre de 2016

Foto: OCHA / Bahaa Elias

En los últimos años nos han atormentado imágenes de refugiados, personas en busca de asilo y migrantes vulnerables forzados a embarcarse en travesías peligrosas. Este sufrimiento humano merece legítimamente nuestra atención. La reciente adopción de la Declaración de Nueva York sobre refugiados y migrantes es un hito importante en dicha labor. Nos gustaría reconocer el liderazgo de todos aquellos que han ayudado a alcanzar tan grande logro, su compromiso continuo seguirá siendo esencial para garantizar que las acciones concretas en apoyo de los refugiados y migrantes continúen después de la aprobación de la declaración. Nos alentó el hecho de que las personas desplazadas tuvieran un papel importante en otros debates fundamentales que se llevaron a cabo durante la Asamblea General, particularmente en las reuniones de Alto Nivel sobre Siria, Yemen, Iraq y Sudán del Sur.

Aún así, la gran mayoría de las personas que se han visto forzadas a abandonar su hogar todavía no han cruzado fronteras internacionales. Esas personas también huyeron de conflictos armados, violencia o desastres; sin embargo han sido desplazadas dentro de sus propios países y sus historias no han sido contadas. Más bien, su terrible situación, a menudo, queda en el olvido.

A la fecha, de las 65,3 millones de personas que han sido desplazadas forzosamente en todo el mundo, 40,8 millones o más de seis de cada diez son desplazados internos (DI). Ellos conforman la mayoría invisible de los desplazados.

Todos sabemos de la trágica muerte de Aylan Kurdi,  el pequeño sirio de tres años cuyo cuerpo fue arrastrado por la corriente hasta una playa de Turquía. La horrible foto que se compartió en todo el mundo mostró el sufrimiento al que se enfrentan muchos refugiados. Sin embargo, cuando Aylan y su familia huyeron por primera vez de su hogar, ya se habían mudado varias veces para buscar seguridad dentro de Siria. Fue la falta de apoyo y las terribles condiciones las que finalmente obligaron a la familia a emprender el viaje más peligroso y huir del país, con trágicas consecuencias.

Sería un enorme error de la humanidad definir a quién brindamos ayuda con base en las líneas de un mapa. Nuestro trabajo se rige por la humanidad y la humanidad no conoce fronteras. Debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para garantizar que ningún grupo quede desatendido. No debemos excluir a nadie. Esta fue la petición que hizo el mundo a través de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y la Agenda para la Humanidad. No puede haber desarrollo sostenible mientras más de 40 millones de desplazados internos quedan al margen.

Cuando las personas huyen de sus hogares, a menudo lo hacen esperando volver en días o semanas. La realidad es que para la mayoría pasan años o incluso décadas hasta que regresan a sus casas porque el conflicto, la destrucción o la ocupación se prolongan, o por temor al acoso o al ataque, a la falta de oportunidades económicas y a otros factores. Pronto, muchos caen en la pobreza, venden sus joyas u otros bienes y se quedan con pocas o ninguna oportunidad de dar sustento a sus familias. Se vuelven particularmente vulnerables a la extorsión, la discriminación y el abuso. El desplazamiento interno a menudo marca el inicio de una larga lucha en la base o a los márgenes de la sociedad.

Para afrontar esta realidad se necesita redoblar los esfuerzos a fin de satisfacer  las necesidades de protección inmediata y asistencia de los DI, pero también abordar los retos de política a largo plazo y desarrollo que resultan del desplazamiento interno. Para brindar a los desplazados internos la oportunidad de regresar a una vida digna, éstos deben tener plena libertad de movimiento, acceso a los servicios básicos, mercados de trabajo, salud, educación, vivienda digna, medios de subsistencia sostenibles y tenencia segura de tierras. Debemos enfocarnos en que ellos obtengan mejoras medibles y reales en sus vidas, que se traduzcan en resultados específicos en salud, educación, bienestar económico y seguridad. Esto exige un liderazgo sólido de los gobiernos nacionales. Las organizaciones internacionales y los socios bilaterales deben apoyar los esfuerzos encaminados a reducir el desplazamiento prolongado y no sólo “administrar” cada caso.

Se necesitan acciones urgentes para encontrar una visión colectiva y consistente que aborde las necesidades a largo plazo de los desplazados internos y brinde apoyo a las comunidades que los reciben. Esta labor debe cumplir con las convenciones internacionales y debe estar respaldada en políticas nacionales sólidas y en asistencia internacional adecuada e integral. El Secretario General de la ONU hizo un llamamiento para que los esfuerzos renovados prevengan el desplazamiento interno, aborden las causas fundamentales  y respalden soluciones seguras, dignas y duraderas para las víctimas, con el objetivo de erradicar este problema a nivel mundial para el año 2030. La Declaración de Nueva York sobre refugiados y migrantes también reconoce la terrible situación de aquellas personas que se desplazan dentro de las fronteras nacionales y resalta la necesidad de brindar protección y ayuda, y de prevenir el desplazamiento desde un inicio. Para lograr esto, el mundo debe actuar de inmediato para apoyar a los DI y a las comunidades que los reciben.

Instamos a los gobiernos, a los líderes mundiales, a los líderes de pensamiento y al público en general a unirse por esta causa. El próximo año debemos unirnos para proponer mejores formas de evitar el desplazamiento interno y apoyar a la mayoría invisible de los desplazados. Hasta entonces, también pedimos a los líderes y a los miembros del público que centren la atención de su compasión en los desplazados internos, los refugiados y los migrantes.

Más información sobre la mayoría invisible. 

 

Stephen O’Brien, Under-Secretary-General for Humanitarian Affairs and Emergency Relief Coordinator.

Helen Clark, Administrator of the United Nations Development Programme.

Jan Egeland, Secretary General of the Norwegian Refugee Council.

David MilibandPresident and CEO of the International Rescue Committee.

Chaloka Beyani, Special Rapporteur on the Human Rights of Internally Displaced Persons.

 

Fuente: THE INVISIBLE MAJORITY: HELPING INTERNALLY DISPLACED PERSONS

Traducción: Valeria Lara y María Romina Mascareño.