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“Matar 2 pájaros de 1 tiro” Los logros del Acuerdo de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible juntos

16 de diciembre de 2016

Foto: PNUMA, Nuevo León, 2015

La reunión de los líderes mundiales celebrada en Nueva York en el marco de la Asamblea General de la ONU, fue un momento memorable para dos acuerdos internacionales sin precedentes que se adoptaron en 2015. Hace una semana se conmemoró un año de la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y los Objetivos de Desarrollo Sostenible; además, 31 países más se unieron formalmente al Acuerdo de París sobre el cambio climático, el cuál entró en vigor el 4 de noviembre de este año.

Los objetivos trascendentales de ambos acuerdos incluyen la erradicación de la pobreza mundial y el logro de un crecimiento resistente al cambio climático y sin emisiones de carbono. ¿Una tarea sustancial e inmensamente desafiante? Sin lugar a dudas, pero existen análisis recientes que demuestran que estas dos agendas están mucho más coordinadas de lo que pensamos. De hecho, si se implementan en conjunto pueden generar grandes beneficios recíprocos.

El Acuerdo de París se sustenta en 162 Contribuciones Previstas y Determinadas a Nivel Nacional (INDC, por sus siglas en inglés), las cuales detallan los planes de 189 países para reducir las emisiones y mejorar la resistencia antes los impactos del cambio climático. La Agenda 2030 consiste en 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), los cuales a su vez se dividen en 169 propósitos. El nuevo trabajo del World Resources Institute (WRI), Examining the Alignment between the Intended Nationally Determined Contributions and the Sustainable Development Goals (Evaluación de la alineación entre las contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional y los Objetivos de Desarrollo Sostenible) concluye que las medidas con respecto al clima que son difundidas en las INDC están en sintonía con al menos 154 de los 169 los propósitos de los ODS. Muchas de las acciones que los países presentan en sus INDC (tanto con fines de mitigación como de adaptación) tienen un potencial enorme de ser implementadas en conjunto con los ODS.

Evaluación de la alineación a nivel mundial

El grado en el que ambos acuerdos están alineados no es ninguna sorpresa. Los impactos climáticos tienen el poder de ralentizar, e incluso revertir, el progreso hecho en los ODS. Por ejemplo, el Informe sobre desarrollo humano 2013 del PNUD advierte sobre un retroceso en la erradicación de la pobreza en Perú y el Plan Bicentenario para 2021 del mismo país estima que el cambio climático podría llegar a costar hasta 20% del PIB para 2020. Las acciones contra el cambio climático son esenciales para contrarrestar dichos impactos.

Más a corto plazo, políticas bien diseñadas y acciones que reduzcan los gases de efecto invernadero (GEI) y mejoren la resistencia a los impactos del cambio climático pueden proporcionar mayores beneficios sostenibles. Hemos visto que las áreas en las que más relacionados están los objetivos de las INDC y los ODS son aquellas vinculadas con la disminución de la pobreza, la energía, la agricultura y el uso de la tierra, la silvicultura, la infraestructura y las ciudades y los asentamientos humanos.

Por ejemplo, la INDC de Tailandia destacas acciones ambiciosas en su Plan para un sistema de transporte ambientalmente sostenible, las cuales incluyen ampliaciones de las líneas urbanas de transporte masivo, la construcción de vías ferroviarias de doble sentido y la mejora del autobús en las áreas metropolitanas de Bangkok. La implementación de estas acciones tiene el potencial necesario para contribuir al objetivo 11.2 de los ODS de proporcionar acceso a sistemas de transporte seguros, asequibles, accesibles y sostenibles para todos, al mismo y mejorar la seguridad vial.

En lo que se refiere a acciones enfocadas en aumentar la resistencia y la capacidad de adaptación, la INDC de México compromete al país a mejorar el manejo del sistema de cuencas y la conservación del suelo con el fin de garantizar la seguridad alimentaria y el acceso al agua frente a las crecientes amenazas climáticas como sequías, inundaciones y tormentas. Esto se alinea fuertemente con el objetivo 2.1 de los ODS de poner fin al hambre y garantizar el acceso a alimentos seguros, nutritivos y suficientes para todos (especialmente para los pobres y vulnerables) para 2030.

Mientras tanto, las acciones que promuevan los ODS en muchas ocasiones pueden contribuir a la mitigación y adaptación. Por ejemplo, la INDC de Nigeria destaca la falta de competencias de alfabetización y cálculo en las áreas rurales como un fuerte impedimento para la diseminación de las tecnologías que se necesitan para implementar una agricultura y un manejo del suelo adaptados al cambio climático. Al concentrarse en estas comunidades rurales para la implementación del objetivo 4.6 de los ODS de mejorar la alfabetización para 2030, Nigeria puede sentar las bases que necesita para alcanzar sus objetivos climáticos.

Alineación a nivel nacional

Para complementar el análisis a nivel mundial, el documento también analiza el grado de concordancia entre las INDC y los ODS de cada país. Seleccionamos a Colombia y Uganda para el ejercicio, ya que son dos de los primeros países que incorporaron los ODS a sus planes de desarrollo nacional.

En el caso de Colombia, las medidas de lucha contra el cambio climático de su INDC coinciden con 40  propósitos a lo largo de 12 de los ODS; las medidas de Uganda coinciden con 56 propósitos a lo largo de 15 de los ODS. Esto demuestra que incluso en cada país hay mucho margen para alinear ambas agendas y crear beneficios mutuos durante la puesta en práctica.

Sin embargo, a pesar de su nivel de concordancia potencial, es posible que los planes contra el cambio climático de cada país no reconozcan o exploten plenamente estas oportunidades. Ejecutar ejercicios de planificación con todos los países puede ayudarnos a identificar las oportunidades que existan de alinear e integrar su implementación.

Un futuro en común

Los programas  de cambio climático y desarrollo sostenible ya no son retos diferentes que deban abordarse en conjunción, sino que son componentes integrales para alcanzar un futuro con bajas emisiones de carbono y resistentes al cambio climático. Reconocer la medida en la que ambas agendas se alinean es el primer paso hacia la comprensión de los beneficios de abordar implementaciones a nivel nacional y subnacional de forma integrada.

A pesar de que, a menudo, la coordinación nacional sigue siendo un reto, los países pueden aprovechar las sinergias disponibles al reunir las instituciones y desarrollar un enfoque integrado para los procesos de planificación, presupuesto y supervisión. Poner en marcha las INDC y los ODS en conjunto puede maximizar los recursos escasos, catalizar el intercambio de información y el desarrollo tecnológico, mejorar las capacidades y habilidades, y, a la larga, crear un mundo mejor para todos.

 

Un artículo de Eliza Northrop, Hana Biru y Mathilde Bouyé, publicado en septiembre de 2016 en el blog de WRI.
Traducción: Valeria Lara y María Romina Mascareño.