Comunicado oficial

Mensaje del Secretario General en el Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio de 1994 contra los Tutsis en Rwanda

6 de abril de 2021

Foto: Naciones Unidas

7 de abril de 2021

Es un honor para mí participar en los actos conmemorativos del Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio de 1994 contra los Tutsis en Rwanda.

        Han pasado 27 años desde que más de un millón de personas fueron sistemáticamente asesinadas en menos de tres meses en Rwanda.

        Las víctimas eran en su mayoría tutsis, pero entre ellas también había hutus y otros que se oponían al genocidio.

        Aquellos días de 1994 permanecen en nuestra conciencia colectiva como de los más horrendos de la historia reciente de la humanidad.

        En este día rendimos homenaje a todas las personas asesinadas, reflexionamos sobre el sufrimiento padecido y reconocemos la resiliencia de quienes sobrevivieron.

        Unidos en solidaridad con el pueblo de Rwanda, debemos dirigir una mirada muy atenta al mundo actual y asegurarnos de que hemos aprendido las lecciones de hace 27 años.

        Hoy en día, en todo el mundo, hay personas que se ven amenazadas por grupos extremistas decididos a engrosar sus filas mediante la polarización social y la manipulación política y cultural.

        Esos movimientos extremistas representan la principal amenaza en materia de seguridad en muchos países.

        Aunque la tecnología y las técnicas que utilizan los extremistas están evolucionando, los mensajes y la retórica infames siguen siendo los mismos.

        La deshumanización de las comunidades, la información errónea y el discurso del odio están atizando el fuego de la violencia.

        La pandemia de COVID-19 pone de relieve la necesidad urgente de abordar divisiones cada vez más profundas.

        La crisis sanitaria mundial ha afectado profundamente a todo el conjunto de los derechos humanos en todas las regiones, provocando más discriminación, más polarización social y más desigualdades —todo lo cual puede desembocar en violencia y conflictos.

        Vimos lo que ocurrió en Rwanda en 1994 y conocemos las atroces consecuencias que sobrevienen cuando se permite que prevalezca el odio.

        Para impedir que la historia se repita es necesario contrarrestar esos movimientos impulsados por el odio que se han convertido en una amenaza transnacional.

        Debemos redoblar nuestros esfuerzos, además de forjar una Agenda Común, para renovar y revitalizar nuestra acción colectiva en el futuro.

        Para ello, debemos defender los derechos humanos y seguir impulsando políticas que respeten plenamente a todos los miembros de la sociedad.

        Rwanda vivió uno de los capítulos más dolorosos de la historia moderna de la humanidad, pero su pueblo ha renacido de las cenizas.

        Tras sufrir violencia de género y discriminación indescriptibles, las mujeres rwandesas ocupan ahora más del 60 % de los escaños del parlamento, lo que convierte a Rwanda en líder mundial a este respecto.

        El pueblo de Rwanda nos ha mostrado el poder de la justicia y la reconciliación, así como la posibilidad de progreso.

        En este Día solemne, comprometámonos todos a construir un mundo inspirado por los derechos humanos y la dignidad para todos.