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México cumple con 70.4 en los ODS

13 de septiembre de 2021

Foto: Sistema de Naciones Unidas en México

Los mayores desafíos del país son la reducción de las desigualdades, el crecimiento inclusivo y trabajo decente, la industria, innovación e infraestructura, la vida de ecosistemas terrestres, así como la paz, justicia e instituciones sólidas.

Ciudad de México, 13 de septiembre de 2021 (CINU México) — México tiene un índice de cumplimiento de 70.4, en una escala de cero a 100, en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). 

El aumento de la pobreza es uno de los efectos más preocupantes de la pandemia por COVID-19, reportó el Sistema de Naciones Unidas (SNU) en el país.

El Índice de los ODS brinda una medición de la situación de cada país respecto al logro de los ODS en una escala de cero a 100, donde cero indica que el país no ha alcanzado ninguna de las metas de la Agenda 2030 y 100 indica que ha alcanzado todos los ODS y sus metas.

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De acuerdo con el Reporte de Resultados 2020 del Sistema de Naciones Unidas en México, los mayores desafíos de México son la reducción de las desigualdades, el crecimiento inclusivo y trabajo decente, la industria, innovación e infraestructura, la vida de ecosistemas terrestres, así como la paz, justicia e instituciones sólidas.

Los retos de México: reducir las desigualdades, crecimiento inclusivo y trabajo decente, la industria, innovación e infraestructura, la vida de ecosistemas, paz, justicia e instituciones sólidas.

De entre los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México se colocó en el penúltimo lugar de cumplimiento por encima de Turquía; mientras que en la región, el país está por debajo de Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Perú, Ecuador y Colombia.

El Índice de los ODS mide la situación de cada país respecto al logro de los ODS en una escala de 0 a 100, donde 0 indica que ninguna de sus metas ha sido alcanzada y 100 indica que todos los ODS y sus metas han sido completamente alcanzados. Los resultados del Índice de los ODS 2020 se publicaron en junio.

El 25 de septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todas las personas como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible. Cada objetivo tiene metas específicas que deben alcanzarse en los próximos 15 años.

Para alcanzar estas metas, todo el mundo tiene que hacer su parte: los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y las personas.

Para conocer más sobre la nueva agenda de desarrollo sostenible dé click aquí.

COVID-19, un panorama complejo

Desde antes de la pandemia por COVID-19, la región de América Latina y el Caribe, en general, y México, en particular, enfrentaban grandes retos para el cumplimiento de la Agenda 2030 y sus 17 ODS. 

Entre estos retos, que de por sí ya dificultaban el cumplimiento de los ODS, para el año 2030, se encontraban problemas estructurales como el bajo crecimiento económico, desigualdades, falta de diversificación de la estructura productiva, destrucción del medio ambiente, y el frágil funcionamiento del Estado de Derecho.

Sin embargo, la pandemia por COVID-19 empeoró la situación, agravando los retos existentes, haciendo aparecer nuevos desafíos y desvaneciendo el progreso logrado en muchos casos. 

“En este contexto, la Agenda 2030, los ODS y su promesa central de no dejar a nadie atrás son más relevantes que nunca. La pandemia ha puesto en evidencia los problemas estructurales del modelo económico, las carencias del sistema de protección social, las brechas del régimen de bienestar y los desafíos del cuidado como derecho humano”, señala el documento.  

Ante este nuevo panorama, es necesario repensar el desarrollo y formular respuestas integrales e inclusivas para una recuperación a la COVID-19 sostenible y un mundo post pandemia que no deje a nadie atrás. 

La Agenda 2030, los ODS y su promesa central de no dejar a nadie atrás son más relevantes que nunca.

Aún es temprano para comprender el impacto de la pandemia y la crisis económica que esta ha generado, tanto en el país como en la región.

Sin embargo, sus efectos ya se observan en la economía, el mercado laboral, la salud, la educación, la cohesión social y la igualdad de género.

“En particular, el SNU observa cuatro desafíos centrales alineados a los ejes de Personas, Prosperidad, Planeta y Paz de la Agenda 2030; así como dos desafíos transversales, sistémicos del país en materia de igualdad de género y derechos de las personas migrantes y refugiadas”, señala el reporte.

Desafíos a la inclusión

De acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) la crisis económica generada por la pandemia de COVID-19 provocó los niveles más altos de pobreza en los últimos 12 años: para 2020, casi 34% de la población de la región se encontraba en esta situación. 

“En México, la situación es tanto o más preocupante”, señala el estudio.

En 2018, casi 42% de la población, alrededor de 52.4 millones de personas, se encontraba en situación de pobreza moderada y extrema; casi el 49% de la población tenía un ingreso inferior a la línea de pobreza y el 17% un ingreso inferior a la línea de pobreza extrema.

“Estimaciones iniciales del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) indican que existe un alto riesgo de que las afectaciones de la pandemia reviertan los avances obtenidos hasta 2018 en la reducción de las carencias sociales”.

Esto quiere decir que la pandemia podría provocar un aumento entre 7.2 y 7.9 puntos de la tasa de pobreza por ingresos en el país, 8.9 y 9.8 millones de personas, y entre 4.9 y 8.5 puntos en la tasa de pobreza extrema por ingresos, entre 6.1 y 10.7 millones de personas.

Los hogares más vulnerables, con jefatura femenina y donde viven niñas, niños y adolescentes son los más afectados.

El porcentaje de personas que tienen un ingreso laboral inferior al valor de la canasta alimentaria aumentó de 36 a 45% entre el primer y el tercer trimestre de 2020. Los empleos perdidos durante la contingencia son, principalmente, de bajos ingresos, en pequeñas y microempresas, y empleos informales.

“Esto implica que los hogares más vulnerables, con énfasis los que tienen jefatura femenina y donde viven niñas, niños y adolescentes (NNA), son los más afectados, derivando en el aumento de la pobreza y el agravamiento de las desigualdades”, advierte. 

“De acuerdo con el PNUD, por primera vez desde 1990, el Índice de Desarrollo Humano de México, compuesto por las dimensiones de ingreso, salud y educación, presenta señales de descrecimiento, lo que impone desafíos adicionales para una recuperación sostenible sin dejar a nadie atrás”.

 

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