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Muertes maternas aumentaron 40% por la COVID-19: UNFPA

9 de julio de 2021

Foto: UNFPA

La pandemia ha limitado el acceso de las mujeres y niñas mexicanas a sus derechos sexuales y reproductivos. Esto podría derivar en un incremento en las muertes maternas y de recién nacidos, así como de embarazos no deseados ni planificados, y abortos inseguros. 

Ciudad de México, 8 de julio de 2021 (CINU México) — La pandemia por la COVID-19 ha ocasionado un incremento de 40% en las muertes maternas prevenibles en México; además, generará un retroceso de 22 años en el acceso de las mujeres a métodos anticonceptivos, advirtió el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés). 

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud, para la semana epidemiológica 52 del 2020 la razón de muerte materna en México fue de 46 defunciones por cada 100 mil nacimientos estimados, lo que representó un incremento de casi 40% respecto a la misma semana epidemiológica de 2019, advirtió la representante de UNFPA en México, Leonor Calderón.

“Sabemos lo difícil que ha sido mover el indicador de mortalidad materna y por lo tanto, tener un retroceso en este momento nos pone en una situación de salud pública muy complicada y preocupante, porque es un indicador muy difícil de mover y la experiencia lo ha demostrado”, dijo.

“En lo que va del 2021, se han reportado 436 muertes maternas en el país, de las cuales el 38% se deben a COVID y probable COVID, superando por mucho a cualquier otra causa de muerte materna evitable. Estamos en una situación crítica”.

Cada año, el Día Mundial de la Población se conmemora el 11 de julio para dirigir la atención a temas que afectan a la población y su desarrollo. En esta ocasión, el tema de la conmemoración es Las opciones y los servicios son la respuesta para reducir las brechas en el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos. 

Con él, se busca visibilizar la importancia de la agenda de población a nivel nacional, estatal y municipal enfatizando los elementos clave para el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva. También, los efectos que ha tenido la pandemia por la COVID-19, por ejemplo en la fecundidad y otros componentes de la dinámica demográfica. 

Mira completa la conferencia de prensa:

En México, al igual que en otros países, explicó Leonor Calderón, uno de los retos más graves que ha representado la pandemia por la COVID-19 ha sido el ejercicio efectivo de los derechos sexuales y reproductivos que, históricamente, han sido relegados en situaciones de coyuntura o emergencia. 

Por ejemplo, en este momento existe una gran competencia por asignar los recursos de los países hacia las distintas necesidades sociales. 

Ayer se llevó a cabo un evento en la sede de UNFPA en la Ciudad de México para conmemorar el Día Mundial de la Población. Ahí, la representante de UNFPA en México advirtió que existe una amenaza real de vulnerar el acceso a las opciones y servicios relacionados con la salud sexual y reproductiva, lo que afecta principalmente a las mujeres y a las niñas. 

“El número de mujeres que no tiene acceso a la planificación familiar y por tanto enfrentan posibles embarazos no deseados o de riesgo, las mujeres y niñas que enfrentan violencia de género y otras prácticas que afectan la vida de las mujeres, se ha incrementado exponencialmente”, dijo Calderón Artieda

A comienzos del 2020, antes del inicio de la pandemia, en México ya había 4.2 millones de mujeres cuyas necesidades reproductivas y de anticoncepción no habían sido satisfechas.

Ahora, debido a la COVID-19, UNFPA estima que alrededor de 900 mil mujeres dejarán de utilizar anticonceptivos modernos. Esto podría ocasionar 114 mil 600 embarazos no planeados, 52 mil 700 abortos inseguros, 200 muertes maternas adicionales y 2 mil 636 muertes neonatales. 

 

“Era una brecha que no habíamos podido cerrar. Si se suman las mujeres que discontinuarán el uso de anticonceptivos, el total ascenderá a finales del año a más de 5 millones, lo que implicará un retroceso de 22 años en el incremento de la demanda insatisfecha en el país, pasando de 12% a 14.5%”, dijo Leonor Calderón.

Foto: Renato Emilio Alcaraz López / Escuela de Fotografía Centro Activo Freire

En lo que respecta a la violencia basada en género, entre enero y abril de 2020, el número de casos reportados en el país fue de 69 mil 385 mientras que en el mismo periodo de 2021 fue de 82 mil 702, casos lo cual representa un incremento del 19%. 

En todo el mundo, se prevé que estas cifras incrementarán a medida que se extienda el encierro por la pandemia. 

“El confinamiento no ha sido un buen amigo para las mujeres en el ejercicio de sus derechos: las ha alejado de sus redes de protección, de los servicios y las ha puesto en una situación de mucho riesgo”, lamentó. 

Aumenta exceso de mortalidad, embarazos adolescentes y violencia doméstica: CONAPO

La secretaria general del CONAPO, Gabriela Rodríguez Ramírez, reconoció que durante la pandemia por la COVID-19, hubo un exceso de mortalidad de 48% por todas las causas durante la emergencia sanitaria; la tendencia comenzó a descender a partir del 4 de junio. 

“En términos absolutos, el número de defunciones fue mayor en el grupo de personas de más de 65 años, otro de los riesgos asociados es el aumento de la probabilidad de morir por embarazo y parto”, dijo. 

Además, señaló, “es un hecho, se profundizaron las desigualdades sociales y las brechas de género”.

El aumento de las tensiones, las presiones económicas y las restricciones en la circulación ha hecho que las mujeres estén más expuestas a vivir violencia en sus hogares.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de las Mujeres, 5.8% de las mujeres de 20 años reportó haber sufrido algún tipo de violencia doméstica, de las cuales 81.2% son niñas y adolescentes. En el país, por ejemplo, hubo 9 mil 800 embarazos en niñas menores de 15 años de edad. 

La población adolescente pagará un costo “muy alto y específico” a causa de la pandemia: se limitaron sus oportunidades educativas, la educación sexual escolar, hubo dificultades y falta de asistencia a las clases virtuales, una mayor deserción y abandono de los estudios en muchas ocasiones vinculado a la falta de herramientas tecnológicas.

“Por lo cual consideramos que en vez de 20% va a ser de 30% el aumento de embarazos no intencionados de adolescentes, que se suman a los más de mil nacimientos diarios de madres menores de 19 años”, dijo. 

“Estructuralmente, el acceso a la educación media superior está detrás de los embarazos. Solamente 60% del total de la población accede a educación media superior; ese otro 40% de adolescentes son los que tienen hijos antes, son las que se casan a los 16 años. De ese 60% (que sí accede), hay una gran deserción escolar casi del 30% o más”, dijo. 

La oportunidad de reconstruir para reducir las brechas de la desigualdad

El Coordinador Residente del Sistema de las Naciones Unidas (SNU) en México, Peter Grohmann, dijo que en esta conmemoración del Día Mundial de la Población en un contexto de pandemia, es importante destacar la necesidad de responder a los impactos de la COVID-19 desde una perspectiva integral. 

Además de ser una emergencia global de salud, la pandemia por la COVID-19  afecta a sociedades y economías de manera distinta por las desigualdades y brechas de género, edad, ingresos y capital, ubicación geográfica, condiciones étnico raciales y otros factores de discriminación.

Esto ha generado nuevos desafíos en el acceso a los servicios de seguridad y cuidados, en la provisión de información y servicios de salud, y en el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos.

La respuesta a dichos impactos debe integrar la agenda  de población de manera transversal para que nuestras sociedades y economías sean más inclusivas y sostenibles, señaló.

“Con esa perspectiva, a través del marco de cooperación recientemente firmado con el gobierno de México, el Sistema de las Naciones Unidas va a contribuir al desarrollo sostenible en cuatro áreas de trabajo que se refuerzan mutuamente: igualdad e inclusión, prosperidad e innovación, economía verde y cambio climático, y paz, justicia y estado de derecho”. 

Por ejemplo, el SNU en México ha entregado equipo de protección personal para personal de salud, con énfasis en las parteras profesionales y tradicionales en las zonas de población indígena. 

Se impulsaron programas virtuales de educación continua en temas de anticoncepción, violencia basada en género, salud materna, reducción de riesgos de desastres, y atención psicológica de emergencia a personal de salud que se encuentra en la primera línea de atención, parteras profesionales y tradicionales.

También se está implementando una estrategia de alojamiento seguro y gratuito en hoteles para mujeres víctimas de violencia y para sus hijos e hijas; igualmente, se está facilitando el acceso de la Profilaxis Preexposición al VIH, en 4 ciudades del país.

Se trabaja con organizaciones de jóvenes líderes para avanzar en la implementación de la Agenda 2030 en ocho estados del país; y se han elaborado y difundido cápsulas informativas sobre prevención de la COVID-19 para mujeres embarazadas, para parteras tradicionales y población indígena en lenguas originarias. 

La pandemia, lamentó, ha exacerbado las situaciones de vulnerabilidad y desigualdad, ha tenido repercusiones en la violencia de género y participación laboral de la mujer, y ha impactado los sistemas de sistemas de salud y protección social. Pero también ha generado nuevas oportunidades.

“Tenemos la oportunidad de reconstruir mejor para reducir las brechas de desigualdades de nuestras sociedades, especialmente en el área del acceso a los servicios de salud reproductiva”, dijo.

Así ha contribuido UNFPA durante la pandemia en México: