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Organizaciones urgen al Senado mexicano, reforma para eliminar las grasas trans de la producción industrial

13 de octubre de 2021

Foto: OPS

Hacia 2023 se estableció el compromiso para eliminar los ácidos grasos trans de producción industrial (AGT-PI) de las Américas. Más de doce mil fallecimientos cada año podrán evitarse de prosperar la iniciativa que se discutirá estos días en el Senado sobre grasas trans.

Ciudad de México, 13 de octubre de 2021 (OPS) — El Dr. Ruy López Ridaura, director general del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades, recordó que los ácidos grasos trans de producción industrial (AGT-PI) se han definido como sustancias tóxicas y como tales deben eliminarse del consumo humano.

Al señalar que la política de la Secretaría de Salud se enfoca a controlar el riesgo cardiovascular en tres niveles de atención, dijo que si se eliminan del consumo humano, podría prevenirse entre el 5% y el 10% de muertes cardiovasculares en el país.

Dijo que en la prevención primaria debe enfatizarse el cambio en los ambientes que propician una alimentación inadecuada; en la prevención secundaria se brindan servicios de atención oportuna y prestación de servicios médicos, de acuerdo con la estrategia Hearts, centrada en la persona y en el control de las enfermedades, como la hipertensión, pero también la diabetes.

La eliminación de los ácidos grasos trans de producción industrial es fundamental, por ello en 2019 los países de las Américas establecieron el compromiso unánime para su eliminación hasta el 2023, con el correspondiente monitoreo entre 2023 y 2025 para confirmar que efectivamente se está aplicando tal medida, informó el doctor Fabio Da Silva Gomes, experto de la OPS/OMS, con sede en Washington, D. C.

Afirmó que hasta en un 34% se han incrementado los decesos por enfermedades coronarias, pero también por otras causas relacionadas con el consumo de dichas sustancias nocivas.

Agregó el experto que la mejor opción regulatoria es prohibir totalmente el uso de los aceites parcialmente hidrogenados, que son la fuente principal a partir de la cual se elaboran las grasas trans de uso industrial, además de limitar el contenido de otros tipos de grasas trans de producción industrial a no más del 2% del total de grasas encontradas en aceites, grasas y otros productos alimentarios/alimenticios.

En 2020 teníamos en el continente cerca de 400 millones de personas protegidas ante el uso de AGT-PI y tal cantidad aumentó en 63% en el año de 2021, y se espera que las medidas ya aprobadas en Uruguay y Paraguay o por aprobarse en Argentina, Colombia y México permitan doblar la población protegida en las Américas hasta el 2023, finalizó.

Alejandro Calvillo, dirigente de El Poder del Consumidor, destacó como labor a emprender la batalla contra la desinformación, que ha sido resultado de la manipulación corporativa que se mostró desde la mitad del siglo pasado, cuando se incrementaron notablemente los padecimientos cardiovasculares.

Los industriales trataron de llamar más la atención sobre el consumo de azúcar y de grasas saturadas de origen animal, desviando la atención de las margarinas, que desde la segunda guerra mundial se utilizaron, que eran y son los productos que contienen más aceites parcialmente hidrogenados y otras grasas trans.

Llamó a los expertos a que tomen los AGT-PI como paradigma para estudiar en prospectiva cualquier tipo de aditivos que lleven los alimentos, a efecto de estimar el daño que podrán causar, lo que no se hizo en los cien años de uso que tienen los AGT-PI.

La verdadera pandemia que se padece en el mundo es la enfermedad cardiovascular y en México desde hace veinte años ocupa el primer lugar como causa de muerte y enfermedad, como sucede en la mayoría de los países, expresó el Dr. Patricio Heriberto Ortiz Fernández, especialista del Instituto Nacional de Cardiología, quien subrayó que nuestra población está muy expuesta a ese padecimiento, por el consumo de AGT-PI, por llevar en general una mala dieta y no tener hábitos de ejercicio diario.

Aunque la principal causa de fallecimientos asociados al consumo de AGT-PI son los infartos al corazón, también están presentes en la diabetes y los accidentes vasculares cerebrales, que son la principal causa de discapacidad en adultos del país.

Apuntó que en México los padecimientos cardiovasculares duplican como causa de muerte los atribuibles a cáncer y que México registra 728 años potenciales de vida perdidos por cada cien mil habitantes, muy por arriba del promedio que presentan los otros países de la OCDE.

Es claro que en nuestro país podremos evitar la muerte de más de 12 mil personas cada año si prospera la iniciativa que en breve se discutirá en el pleno del Senado para eliminar el uso de los aceites parcialmente hidrogenados y reducir al 2% el empleo de otro tipo de grasas trans de producción industrial, afirmó el Mtro. Erick Antonio Ochoa, director de Salud Justa MX.

Dijo que este jueves se sube a primera lectura la iniciativa presentada por la senadora Margarita Valdez Martínez y por otras y otros senadores, subrayando que de aprobarse esa iniciativa se salvarán miles de vidas actuales y futuras en el país.

Aceptó que actualmente nuestro país no cumple el conjunto de políticas recomendadas por la iniciativa REPLACE de la OMS, pero que con tal aprobación podremos cumplirlas.

Entre los alimentos que más consume la población mexicana y que tienen mucho riesgo de contener AGT-PI están las frituras de maíz o las papas, los panes y galletas con relleno cremoso, los sustitutos de crema para café y la comida rápida, aseveró el Mtro. Víctor Villalobos, de la organización Prevenir Mx.

Destacó que la industria posee más información sobre los AGT-PI que los propios centros de investigación, y reconoció como un gran avance el establecimiento del sistema de etiquetado de alimentos en México en 2020, donde ya se informa del contenido de grasa trans en alimentos preenvasados, aunque dijo que será mejore prohibirlos, eliminarlos del proceso de fabricación de alimentos.

Agregó que muchas personas, con estudios superiores inclusive, llegan a razonar en que, “si los AGT-PI fueran tan malos para la salud de las personas, entonces el gobierno ya los hubiera prohibido”, lo cual es del todo inexacto.

La Mtra. Delhi Trejo de la UNICEF subrayó el hecho de que las instituciones y los especialistas necesitan emitir mensaje claros y entendibles dirigidos a los menores de edad, pero también entablar mejor comunicación con sus cuidadores, quienes por desconocimiento son los que los proveen de alimentos con aditivos tóxicos a niñas y niños, quienes van creando la habituación al consumo de productos con AGT-PI.

Reprobó la manera en que durante la pandemia se ha incrementado el marketing dirigido a esa población para despertar la apetencia por frituras, pastelillos pizzas, hamburguesas, chocolates y bollería, principalmente en la televisión.

Comentó que adolescentes consultados expresan que necesitan saber más sobre ciertos conceptos y términos que no comprenden, como el relacionado con las grasas trans.