Noticias

Pide Guterres terminar las guerras de la Humanidad para centrarnos en el enemigo común, la COVID-19

14 de septiembre de 2021

Foto: Evan Schneider/UN Photo

El Secretario General de la ONU llamó a los Estados miembros a unirse en torno al espíritu del multilateralismo para combatir amenazas comunes como la pandemia del coronavirus o el cambio climático. En la imagen, apertura del 76 Periodo de Sesiones de la Asamblea General de la ONU en Nueva York. 

Nueva York, 14 de septiembre de 2021 (ONU) — El Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, pidió en la apertura del Septuagésimo Periodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, terminar las guerras contra el planeta y entre la humanidad, para concentrarnos en el enemigo común: la pandemia de COVID-19.

Al dirigir su mensaje ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Guterres pidió a los miembros de la Asamblea que hablen en una sola voz para pedir la paz. 

La guerra contra nuestro planeta debe terminar.  Las guerras entre nosotros también deben terminar. Es hora de centrarse en la lucha contra el enemigo común de la humanidad: la pandemia. Los miembros de esta Asamblea deben hablar con una sola voz: necesitamos la paz, ahora”, dijo.

Alertó que antes de que se produjera la pandemia, el mundo estaba lejos de alcanzar muchos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y que ahora, la COVID-19 ha alejado aún más el cumplimiento de dichos objetivos.

Ante ello, es necesario acelerar el paso e invertir en el desarrollo humano y en hacer accesibles las vacunas, tratamientos y equipos médicos para todos los países no sólo para los más necesitados. 

“Debemos acelerar.  Tenemos que acelerar nuestra respuesta al COVID-19, con vacunas, tratamiento y equipos para todos, no sólo para los más necesitados. Tenemos que invertir en todos los sistemas que apoyan el desarrollo humano. La atención sanitaria, la nutrición, el agua, la educación y la protección y la plena igualdad de las niñas y las mujeres”.

Al señalar que todos los Estados Miembro participan de esta Asamblea porque creen que un mundo mejor es posible, les llamó a asumir nuevamente el compromiso con los valores que han animado a las Naciones Unidas desde su Fundación: derechos humanos. El apoyo a los más vulnerables. La paz a través del diálogo. La solidaridad frente a los retos que nos amenazan a todos.  

Destacó que esta reunión se da en medio de una época marcada por grandes desafíos y divisiones; por los conflictos y el cambio climático; el aumento de la pobreza, la exclusión y las desigualdades; y por una pandemia que sigue amenazando la vida, los medios de subsistencia y el futuro de las poblaciones.  

Los conflictos y divisiones que fracturan al planeta no son obra de la pandemia, lamentó, sino de la humanidad. 

Estos problemas se ven agravados por las divisiones que fracturan nuestro mundo.  Por las diferencias entre ricos y pobres. Entre los que necesitan adquirir los servicios básicos -nutrición, agua potable, acceso a la atención sanitaria- y aquellos para los que estos servicios esenciales no constituyen más que un sueño”, dijo.  

“Entre los que tienen acceso a una sala de clases y a las competencias necesarias para tener un futuro mejor, y los que rechazan esta posibilidad debido a la pobreza o a su género.  Entre los que pueden beneficiarse de una vacuna salvadora contra el COVID-19 – y los demás.  Señor Presidente, estos desafíos y divisiones no son una fuerza de la naturaleza.  Son obra del hombre”. 

Sin embargo, pueden y deben corregirse todos estos retos: los sistemas económicos que van en contra de los más pobres y vulnerables; la codicia desenfrenada que está destruyendo nuestro planeta; las persistentes cicatrices del colonialismo; la sed de dominio político e ideológico que alimenta el malestar social, la desconfianza, el terrorismo y los conflictos armados.

Pero estos retos y divisiones también pueden corregirse.  Si nos unimos, ahora, como una familia humana.  Si nos unimos detrás de nuestro trabajo en esta Cámara y nos reunimos en torno al espíritu del multilateralismo que le da vida.   Si nos tomamos en serio el traducir la retórica en resultados para los más vulnerables. Porque, como demuestran cada día el COVID-19 y el cambio climático, los retos y las amenazas no tienen fronteras.  Nos afectan a todos”, señaló.