Comunicado oficial

Respetar y garantizar los derechos de las personas migrantes en tiempos de COVID-19

18 de diciembre de 2020

Foto: OIM

Dana Graber Ladek, Jefa de Misión de la Organización Internacional para las Migraciones en México (OIM México)

A fines del año 2000 la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó que tal día como hoy, el 18 de diciembre, sería el Día Internacional del Migrante. Aquella decisión quedó fundamentada a partir de una evidencia contundente: la migración es la megatendencia del siglo XXI, con una cantidad cada vez mayor de personas migrantes en el mundo.

Con la proclamación de esa jornada mundial se invitó a los Estados parte de Naciones Unidas a “difundir información sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales” de las personas migrantes, así como a intercambiar experiencias y formular medidas para protegerles.

El mandato de la agencia de la ONU que represento, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), parte del principio de que la migración en forma ordenada y en condiciones humanas beneficia a las personas migrantes y a sus comunidades. Como principal organización internacional para las migraciones, trabajamos con nuestros socios para ayudar a encarar los crecientes desafíos que plantea la gestión de la migración a nivel operativo, fomentar la comprensión de las cuestiones migratorias, alentar el desarrollo social y económico a través de la migración; y velar por el respeto de la dignidad humana y el bienestar de las personas migrantes.

¿Y eso en qué se ha traducido en México? La OIM comenzó a trabajar en este país en 2004. Actualmente la OIM cuenta con dos oficinas en la Ciudad de México y oficinas en Tenosique, Tapachula, Ciudad Juárez, Tijuana y Mexicali.

Muchos años han pasado y hoy México es un país que es de origen, tránsito, destino y retorno de personas migrantes. Prácticamente cada mexicano convive de manera cotidiana con la migración: o tiene una persona migrante en su familia, o conoce a alguien que haya migrado por cualquier motivo. 

Al mismo tiempo, son ya más de un millón las personas migrantes de origen extranjero que viven este país de forma regular, millones de personas mexicanas que residen fuera de México, miles de mexicanos retornado por año, miles de personas extranjeras que transitan por territorio nacional y millones de migrantes internos. A todos esos grupos es a quienes tratamos de servir con los instrumentos que tenemos, entre los que destaca el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, el primer acuerdo global para ayudar a aprovechar los beneficios de la migración, proteger los derechos humanos de las personas migrantes, y destacar los aspectos positivos de la migración. Para acercarnos a esas metas, ¿cuáles son algunas de las prioridades que impulsará la OIM en 2021? 

Complejo como es el panorama que se presenta en el corredor migratorio de Centro y Norteamérica en estos momentos, desde México enfocaremos nuestra atención en tres asuntos que tienen mucho que ver con la coyuntura pandémica que vivimos: (1) pedir que las personas migrantes sean incluidas en los esquemas de vacunación frente a la COVID-19 que se planteen; (2) tratar de que las personas migrantes formen parte de la fase de recuperación económica en la fase post-pandemia que se avecina; y (3) sensibilizar a las autoridades competentes en cuanto a identificar mejor y combatir dos delitos que nos preocupan en sobremanera: la trata y el tráfico de personas migrantes.

No debemos olvidar que las redes de trata de personas aprovechan la vulnerabilidad de las personas durante la crisis humanitaria causada por la COVID-19, entre las que destacamos las pérdidas de trabajo, la discriminación y la xenofobia, las restricciones a su movilidad, el limitado acceso a servicios básicos, como los de la salud, y la posibilidad de aprovecharse de grupos especialmente vulnerables como las mujeres migrantes y la niñez y adolescencia que viaja no acompañada.

Para concluir mi mensaje con motivo de la conmemoración del Día Internacional del Migrante, me gustaría alzar la voz para pedir que la COVID-19 no sea utilizada como excusa para justificar posibles retrocesos a los compromisos adquiridos para promover y proteger los derechos de las personas migrantes. Nada justificaría un comportamiento así. 

Si algo nos deja esta pandemia, es una oportunidad de construir sociedades más incluyentes y resilientes. Ojalá ese deseo se convierta pronto en realidad y seamos capaces de imaginar muy pronto nuevos esquemas de movilidad humana que nos beneficien a todos, incluidas las personas migrantes.

OIM MEX COMM