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“Sabemos que estamos en riesgo, pero la gente nos necesita”

9 de marzo de 2021

Foto: ACNUR/Carlos Pabón

En el Día Internacional de la Mujer damos a conocer la historia de Sor Paz, quien a pesar de la pandemia no detuvo la ayuda a las personas refugiadas.

La mayor parte de su vida, Sor Paz la ha dedicado al servicio a la comunidad. Todo comenzó cuando migró a los 20 años de Ciudad Juárez a la Ciudad de México, desde entonces no ha parado de servir a las personas que necesitan ayuda. Hoy, a sus 69 años, se siente más fuerte que nunca, ella nunca ha puesto en duda su vocación de servicio a Dios y a los demás.

“Sabemos que estamos en riesgo, pero la gente nos necesita”, dice Sor Paz al platicar sobre la vida del albergue  la Casa del Caminante J’Tatic Samuel Ruiz García, ubicado en Palenque, Chiapas. Aquí todos los días se reciben a personas migrantes y se apoya a quienes llegan a México para solicitar asilo. La hermana Pascuala Chávez Medina, mejor conocida como Sor Paz, es la líder del equipo de coordinación y está a cargo del funcionamiento de este espacio, quien nos narra cómo han tenido que modificar su operación durante la emergencia por Covid 19.

“Los primeros meses bajamos la capacidad a 30 personas, pero vimos toda la gente que necesitaba ayuda y decidimos dar comida en la parte exterior. Después entendimos que la pandemia duraría mucho tiempo, entonces abrimos de nuevo con protocolos de seguridad contra el virus”, agrega Sor Paz, quien ningún día dejó de asistir al albergue, incluso durante los primeros meses de la pandemia decidió quedarse ahí con tres hermanas más para dar el mantenimiento necesario al lugar y así los demás empleados pudieran quedarse en casa.

“La situación de la gente está terrible, últimamente han llegado familias con niños que perdieron todo con el huracán.”

“Gracias a Dios no hemos tenido brotes. La situación de la gente está terrible, últimamente han llegado familias con niños que perdieron todo con el huracán. También mujeres embarazadas, incluso las llevamos al centro de salud para que den a luz”, agrega Sor Paz respecto a la población de movilidad; la cual, en los últimos meses se ha incrementado. Tan solo el primer mes de este año, el albergue abrió sus puertas a más de 200 personas al día, cifra que rebasa la capacidad del lugar.

Dotar de agua a las comunidades forma parte de las acciones que toma el ACNUR.  @

Dotar de agua a las comunidades forma parte de las acciones que toma el ACNUR. @  © ACNUR/Carlos Pabón

Medidas de precaución contra COVID-19

Para dar el mayor apoyo posible, Sor Paz junto con las tres hermanas que mantienen el albergue decidieron tomar acciones de protección. “Cuando llegan las personas, se les hace una entrevista de sus síntomas, les revisamos la temperatura y se les da un cubrebocas. Se les pide que se laven las manos con jabón en los lavabos que instaló ACNUR; también les explicamos los reglamentos y las medidas de aseo personal”, comenta Sor Paz y asegura que ACNUR ha sido el brazo derecho del albergue al darles soporte en las necesidades que van surgiendo todos los días y en los proyectos a largo plazo.

“Cuando necesitamos algo, hablo a ACNUR y me ayudan. Estoy muy agradecida con todas las organizaciones, pues esto es un trabajo en equipo. Y gracias a esta ayuda, nosotras podemos hacer la parte que nos corresponde”, dice emotivamente Sor Paz.

ACNUR trabaja con albergues locales en la recepción de las personas refugiadas.

ACNUR trabaja con albergues locales en la recepción de las personas refugiadas.   © ACNUR/Wendy Ruiz

Oficinas de ACNUR en Palenque

La región del norte de Chiapas ha tenido un incremento de personas en movilidad que buscan protección internacional. Por lo que, el año pasado ACNUR abrió una oficina para dar apoyo en la zona. Con la presencia de ACNUR en Palenque, se trabaja en proyectos para mejorar la relación entre las personas refugiadas, solicitantes de asilo y la comunidad de acogida. Se desarrollan proyectos y actividades que benefician a la población en su conjunto, como la remodelación de parques y espacios deportivos, construcción de un gimnasio o la conexión a internet de localidades fronterizas y aledañas, entre otros proyectos. De igual forma, se apoya a los comités locales para mejorar las condiciones de recepción y acogida a las personas migrantes y refugiadas en los albergues.