Notas

Un compromiso con la paz y la justicia La promoción y el mantenimiento de la paz en la Agenda 2030.

2 de septiembre de 2016

Foto: UNFPA/ México 2015

“La paz es el objetivo de nuestro trabajo en Naciones Unidas. Al implementar la Agenda 2030 debemos tener presente que la paz comienza con el respeto a nuestras diferencias”

Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas.

Las naciones se comprometieron a lograr un desarrollo sostenible plasmando sus compromisos en la Agenda 2030, identificando cinco áreas en las que deberá verse el impacto de las políticas públicas que se impulsen entre 2015 y 2030: personas, planeta, prosperidad, paz y asociaciones.

Hoy son más notorias las amenazas a la paz en todas las regiones del mundo gracias a una mayor cobertura de los medios y las redes sociales. A diario conocemos de acciones que atentan contra la paz que trascienden las fronteras y laceran las instituciones, nacionales e internacionales. Proteger a los pueblos del mundo de tales eventos fue el espíritu detrás de la firma de la Carta de las Naciones Unidas y sigue siendo el motor de nuestros esfuerzos.

Ante la emergencia de nuevas manifestaciones de conflictos sociales y bélicos, nos hemos enfocado en consolidar instituciones fuertes, transparentes y cercanas, así como brindar asistencia a las personas afectadas, vulnerables y quienes viven en medio de conflictos humanitarios y bélicos.

La Agenda 2030 contempla las siguientes metas para orientar nuestros esfuerzos en pro de un mundo donde la paz y la sana convivencia sean una constante:

  • Reducir todas las formas de violencia y la mortalidad relacionada a ésta.
  • Acabar con el maltrato, explotación, trata, tortura y demás formas de violencia contra la niñez.
  • Promover el estado de derecho nacional e internacional.
  • Garantizar la igualdad de acceso a la justicia.
  • Reducir las corrientes financieras y de armas ilícitas.
  • Luchar contra toda forma de delincuencia organizada.
  • Combatir la corrupción y el soborno.
  • Crear instituciones transparentes y responsables.
  • Adoptar decisiones participativas, inclusivas y representativas, que respondan a las necesidades de grupos tradicionalmente marginados.
  • Garantizar acceso público a la información.
  • Proteger las libertades fundamentales.
  • Fortalecer la cooperación internacional para combatir el terrorismo y prevenir la violencia y delincuencia.
  • Promover y aplicar leyes y políticas no discriminatorias

 

Para medir el avance en estas metas se han definido diversos indicadores y métricas para estimar la gobernabilidad y fomentar la paz. Entre los indicadores que se han propuesto están: porcentaje de mujeres y niñas víctimas de violencia; número de personas refugiadas; percepción de la corrupción en el sector público; indicadores de transparencia en gastos e ingresos de los gobiernos; periodistas o trabajadores de medios de comunicación atacados; indicadores sobre la efectividad del gobierno; implementación del estado de derecho; estimaciones de los niveles de rendición de cuentas; análisis cualitativo de libertades civiles y de prensa; entre otros.

Es importante comprender que todas y todos podemos contribuir. Promovamos la paz y la resolución de conflictos al interior de nuestros hogares, escuelas, trabajos y comunidades; respetemos nuestras diferencias –de género, étnicas, sociales-; exijamos cuentas a las instituciones; denunciemos actos ilegales y discriminatorios; además de fomentar la participación de personas comúnmente excluidas de las decisiones y el desarrollo. Solo mediante la paz podremos construirnos un desarrollo sostenible, un mundo próspero y justo.